Indicadores y modelos de intervención en niños con autismo

A pesar de los diversos esfuerzos de investigación neurobiológica, la etiología y la fisiopatología de los trastornos del espectro autista siguen siendo un enigma para la comunidad científica. Sin embargo, estas investigaciones no han sido del todo infructuosas, ya que han ofrecido resultados que sustentan la correlación genética y factores epigenéticos y ambientales de este trastorno. A pesar de no contar con una cura, nosotros como psicólogos podemos ofrecer ayuda, contención e información para contribuir con una mejor calidad de vida de los sujetos y de sus familias, a través de modelos de intervención específicos que, aplicados en fases tempranas, pueden modificar el mal pronóstico que está generalmente asociado a este trastorno.

Este artículo no pretende explayarse y profundizar en los distintos modelos de intervención para el los trastornos del espectro autista, sino más bien ser una guía general de los mismos.

¿Cuales son los trastornos del espectro autista?

El concepto clásico del autismo ha cambiado desde su aparición en la literatura científica, y en la actualidad los profesionales de la salud mental prefieren utilizar el término “Trastornos del espectro autista” (TEA) debido a la afectación cognitiva y del lenguaje. En el conocido y muy usado DSM-IV estos trastornos se encuadran dentro del subgrupo de los “Trastornos Generalizados del Desarrollo” e incluyen las categorías: Trastorno autista, Síndrome de Asperger y trastornos del desarrollo no especificados. Linda Wing enumeró tres características fundamentales que tienen estos trastornos en común y que actualmente se conocen como la triada de Wing:

  1. Alteración de la interacción social recíproca.
  2. Alteración de la comunicación y del lenguaje.
  3. Actividades e intereses restringidos, repetitivos y estereotipados.

¿Cuáles son las señales de alarma para iniciar tests de diagnóstico del espectro autista?

  • No observar sonrisas u otras expresiones placenteras a partir de los 6 meses de edad.
  • Detectar carencia a sonidos compartidos, sonrisas u otras expresiones a partir de los 9 meses de edad.
  • No balbucear a los 12 meses de edad.
  • No hacer o responder a los gestos sociales (señalar, mostrar, decir adiós con la mano, etc) a partir de los 12 meses de edad.
  • No decir palabras sencillas a partir de los 16 meses de edad.
  • No hacer frases espontáneas de dos palabras con sentido (no ecolalia) a partir de los 24 meses de edad.
  • Pérdida de lenguaje o habilidad social a cualquier edad.

Tras la sospecha diagnóstica del TEA se deben realizar diferentes test específicos, que permiten confirmar o rechazar el diagnóstico y ofrecen datos sobre el grado de afectación tanto de una manera general como específica (lenguaje, inteligencia, interacción social, intereses restringidos, comorbilidad, etc). Esta información útil nos provee de un pantallazo sobre las fortalezas y debilidades del niño y su familia, permitiendo así guiar un tratamiento específico y una valoración de los resultados.

Atención temprana de los TEA

La intervención temprana está destinada a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, y tiene por objetivo ofrecer una pronta respuesta a las necesidades transitorias o permanentes que presenta el sujeto con trastornos del desarrollo o con riesgos de desarrollarlos. Una buena atención temprana no sólo consiste en seleccionar un método de intervención adecuado, sino también informar, contener y acompañar a la familia, mantener un contacto estrecho con los centros de atención y asesorar sobre las posibilidades de escolarización, para así aprovechar mejor los recursos de las familias. Según los resultados de diferentes estudios, una atención temprana intensiva puede modificar en ciertos casos el mal pronóstico asociado con estos trastornos.

Modelos de intervención en TEA

Según la clasificación propuesta por el grupo de Mesibov (1997), los modelos de intervención para el TEA se componen de:

Intervención psicodinámica

Este modelo considera al autismo como un daño emocional causado por la falta de un vínculo estrecho entre el niño y sus padres, especialmente con la madre. Fué utilizado en el pasado, pero hoy en día se considera como un método obsoleto, ya que no existe evidencia científica de que el autismo tenga una causa psicológica y los tratamientos psicoanalíticos no han demostrado efectividad.

Intervención biomédica

Se ha intentando, sin éxito, curar el autismo por medio de medicaciones o modificaciones en la dieta.

  • Medicación: Fármacos específicos como naltrexona, secretina o ACTH se han demostrado inefectivos para el tratamiento de las manifestaciones nucleares del autismo.
  • Medicina alternativa: Las dietas libres de gluten o caseína, los tratamientos antimicóticos, la evitación de la vacuna triple vírica o los suplementos dietéticos o vitamínicos tampoco han demostrado eficacia.

Intervenciones Psicoeducativas

Intervenciones conductuales: se enfocan en enseñar a los niños, comportamientos  y nuevas habilidades utilizando técnicas específicas y estructuradas.

  • Programa Lovaas. El Dr Lovaas expuso el Young Autism Program (Programa para autistas jovenes), el cual propone un entrenamiento exhaustivo y altamente estructurado. Este programa ha logrado mejorar la atención, la obediencia, la imitación o la discriminación. Pero ha sido criticado por dificultades en la generalización de las conductas aprendidas para su uso en un ambiente espontáneo.
  • Análisis aplicado de la conducta (ABA, por sus siglas en inglés) contemporáneo. Este modelo busca promover las conductas deseadas por medio de refuerzos positivos y extinguir las conductas indeseadas por medio de la eliminación de las consecuencias positivas. Los modelos basados en el ABA contemporáneo son: Pivotal Response Training (PRT), Natural Language Paradigm (NLP) e Incidental Teaching.

Intervenciones Evolutivas

Estas intervenciones buscan que el niño pueda desarrollar relaciones positivas y significativas con otras personas. Se enfocan en enseñar técnicas de comunicación,habilidades sociales y habilidades para la vida diaria (habilidades funcionales y motoras) en ambientes controlados:

  • Floor Time (tiempo en el suelo), DIR (Developmental Individual-Difference, Relationship-Based Model): estos modelos de desarrollo buscan que el niño aprenda las diferencias individuales y relacionales.
  • Responsive Teaching: se basa en la educación de la responsabilidad
  • Relationship Development Intervention (RDI): Intervenciones específicas para el desarrollo de relaciones.

Intervenciones basadas en terapias

Estas intervenciones se centran en el desarrollo de habilidades de comunicación y sociales o en el desarrollo sensoriomotor (terapia ocupacional).

  • Intervenciones centradas en la comunicación: se utilizan estrategias visuales e instrucción con pistas visuales, lenguajes de signos, sistemas de comunicación por intercambio de imágenes (PECS), historias sociales (social stories), dispositivos generadores de lenguaje (SGDs), comunicación facilitada (FC) y entrenamiento en comunicación funcional (FCT).
  • Intervenciones sensoriomotoras: consisten en entrenamiento en integración auditiva (AIT) e integración sensorial.
  • Intervenciones basadas en la familia: programas como PBS y Hanen, toman a la familia como parte fundamental del tratamiento y por lo tanto otorgan entrenamiento, información y soporte a todos los miembros de la familia.
  • Intervenciones combinadas: estas intervenciones combinan los métodos evolutivos y conductuales, lo que permite obtener resultados más eficaces. Algunos de estos modelos son: Modelo SCERTS, Modelo TEACCH, Modelo Denver y modelo LEAP.

Intervenciones Conductual

  • El método de análisis aplicado a la conducta (ABA), es una intervención en la que se aplica la teoría del aprendizaje de forma sistémica y mensurable para incrementar, disminuir, mantener o generalizar determinadas conductas (lectura, habilidades académicas, habilidades comunicacionales, sociales y de la vida diaria), permitiéndole a los niños aprender nuevas habilidades, mantener la conducta y generalizarlas a otras situaciones, o disminuir las condiciones o situaciones donde ocurren las conductas desadaptativas y reducirlas.
  • Entrenamiento de ensayos separados (Discrete Trial Training, DTT) es uno de los métodos introductorios del ABA. Descompone las habilidades específicas que permiten iniciar con tareas sencillas, aumentando la complejidad a medida que el niño avanza. Se empieza con habilidades de atención hasta otras más complejas como las habilidades verbales o sociales. Y la manera de trabajar se compone de 4 elementos:
    • El terapeuta presenta una orden o pregunta clara (estímulo)
    • En caso necesario la orden va seguida de un refuerzo
    • El niño responde de manera correcta o incorrecta (respuesta)
    • El terapeuta proporciona una consecuencia, si es una respuesta correcta el niño recibe un refuerzo, mientras que una respuesta incorrecta se ignora o se recibe.

Intervención combinada: El modelo TEACCH

El modelo Treatment and Education of Autistic and Related Communication Handicapped Childern (Tratamiento y educación de niños autistas y con problemas de comunicación), se centra en entender la forma en que las personas con TEA piensan, aprenden y experimentan el mundo, de forma que estas diferencias cognitivas explicarían los síntomas y problemas conductuales que presentan. Sus principales actividades son: diagnóstico, entrenamiento de los padres, desarrollo de habilidades de comunicación y sociales, entrenamiento del lenguaje y búsqueda de empleo. Además busca identificar las habilidades individuales de cada sujeto, utilizando diversos métodos de valoración como el Psycho-Educational Profile-Revised (PEP-R).

La detección temprana juega un rol primordial en la eficacia del tratamiento y en el pronóstico a largo plazo. Por lo tanto es importante que los pediatras, al encontrar indicadores, deriven al niño a los servicios de neuropediatría para que estos hagan un análisis exhaustivo y ofrezcan un diagnóstico completo que pueda guiar un tratamiento adecuado. Es importante remarcar que los modelos de intervención de TEA deben tener un seguimiento interdisciplinar que no solo incluya a diversos especialistas, sino que también se haga partícipe a la familia, al entorno educativo y a la comunidad.

Fuente: 

Imagen: Muffet en Flickr

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