Visité un texto de Sylvia London, Elena Fernández y Margarita Tarragona titulado “Las conversaciones reflexivas en el trabajo clínico, el entrenamiento y la supervisión“, y me interesó muchísimo una reflexión de Sylvia acerca de cómo muchos terapeutas que trabajamos “a puerta cerrada” en nuestros consultorios usamos ideas muy útiles para ayudar a las personas. Ideas que de manera particular hemos creado influenciados en nuestra propia experiencia vital y profesional, pero que no compartimos por vergüenza, por temor a no estar ofreciendo “conocimiento experto” a nuestros clientes, y no responder a los discursos dominantes o políticamente correctos de nuestra práctica.

“Irreverencia. Una Estrategia de
supervivencia para terapeutas.”

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Sylvia venía usando con algunas familias, un formato similar a lo que ahora conocemos como “Equipos de Reflexión” a partir del trabajo y la conceptualización de Tom Andersen. Sin embargo, Sylvia no se atrevió a compartir la experiencia con sus colegas y supervisores influenciada por la incómoda vergüenza. Es a partir del trabajo de Andersen que pudo apreciar la riqueza del trabajo que venía realizando, valorando lo que hacía de un modo distinto, que nunca había compartido por miedo a ser criticada ya que ni siquiera, había nombrado su nueva metodología. De ahí el mérito para Sylvia de las personas que se toman el tiempo y se atreven a documentar las ideas y recursos personales que utilizan en la terapia para que puedan servir de inspiración y sean usadas por otros terapeutas para que se puedan experimentar, ampliar y enriquecer.

Cecchin, Ray y Lane presentan una formulación en una dimensión parecida en su brillante “Irreverencia. Una estrategia de supervivencia para terapeutas”, donde plantean que nuestras formas de pensar pueden bloquear el proceso y estancarlo. El camino, para este trío, consiste en desembarcarnos de las limitaciones que pueden imponer nuestras perspectivas teóricas y promover estilos más irreverentes frente a lo establecido.

Estoy seguro que en tu actividad te has visto como Sylvia creando tus propios mecanismos de trabajo apoyado/a en tus recursos, habilidades y deseos. Cuéntame, ¿de qué modo te has visto usando estos recursos? ¿Qué experiencias te han permitido crear esos recursos? ¿Has documentado estas experiencias? ¿Con quiénes las has compartido y qué han pensado estas personas de estas ideas? ¿De qué manera podrían ser útiles para el trabajo de otras personas? ¿Te animarías a compartirlas?

Si tienes alguna experiencia anímate a compartirla con nosotros (escribenos@psyciencia.com). Pueden resultarnos muy útiles.

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