¡Hablar sobre nosotros mismos se siente bien! Así lo prueban un grupo de estudios presentados originalmente por Belinda Luscombe en su espacio en el TIME Healthland.

En un estudio nuevo publicado en el respetado Proceedings of the National Academy of Sciences (Actas de la Academia Nacional de Ciencias), investigadores de la Universidad de Harvard condujeron una serie de experimentos para evaluar cuánto le gustaba a la gente hablar de sí mismos y por qué.

En un estudio escanearon los cerebros de los individuos mientras  ellos revelaban información personal o juzgaban  la personalidad u opiniones de otros. En otro experimento, los investigadores probaron si la gente prefería responder preguntas sobre ellos mismos, otras personas o hechos neutrales (los participantes obtuvieron diferentes niveles de compensación monetaria dependiendo de la pregunta que eligieron). Por último, otro estudio exploró si las personas querían compartir sus respuestas con otros o guardarlas para ellos mismos.

Los humanos tienen una activación bioquímica
cuando realizan autorrevelaciones.

Sin importar la prueba, los investigadores, liderados por Diana I. Tamir y Jason P. Mitchell, en el departamento de psicología de Harvard, encontraron que los resultados apuntan hacia el mismo camino: los humanos tienen una activación bioquímica cuando realizan autorrevelaciones.

Es por esa razón que nos pasamos el 40% de una conversación hablando sobre nosotros mismos, dice el estudio. Nuestra química cerebral nos lleva a hacerlo. En el experimento donde los participantes hablaron sobre ellos mismos u otros durante una Resonancia Magnética Funcional (fMRI), los investigadores encontraron que compartir información personal llevaba a actividad en las áreas de recompensa del cerebro – las mismas que están comprometidas en respuestas a recompensas como el sexo y la comida. Hablar de otras personas no disparó el circuito tanto como hablar sobre uno mismo.

En el estudio en el cual los investigadores ofrecieron a los sujetos pequeñas cantidades de dinero (entre 1 y 4 centavos) por responder preguntas sobre ellos mismos u otros, la gente estaba dispuesta a renunciar al 17% de sus ganancias para responder preguntas sobre ellos mismos. Cuando la paga era igual, la gente escogía hablar sobre ellos mismos dos tercios del tiempo.

Los investigadores notaron que las personas disfrutaban particularmente realizar autorrevelaciones si sabían que otras personas estaban escuchando.

Cuando se les dio la opción de compartir sus respuestas con otros o mantenerlas privadas, daban el 25% de sus ganancias potenciales para transmitir la información personal.”[Los] efectos eran magnificados por el conocimiento de que los propios pensamientos serían comunicados a otra persona, sugiriendo que los individuos encuentras a las oportunidades para revelar sus pensamientos a otros especialmente gratificantes,” dice el estudio. Todo esto va más allá, explicando el atractivo de hablar en la radio o de las plataformas sociales que ofrecen autopromoción como Facebook o Twitter.

¡Así que la próxima vez que alguien te aburra hablando sobre el mismo, recordá que es todo cuestión de química cerebral!

Fotografía por Shannon Kringen en Flickr