¿Qué significa que el paciente posee un rol activo en el tratamiento?

Cuando se piensa en un tratamiento psicológico, la mayoría de la gente imagina un encuentro entre dos personas, en dónde hay un diálogo frente a frente o no, y en encuentros semanales de trabajo “en sesión”.

Esto vale para casi todos los estilos de psicoterapia, sin embargo, cuando hablamos de tratamientos que poseen un rol activo por parte del paciente, estamos refiriéndonos a encuentros en dónde se dialoga pero acerca de acciones concretas a realizarse en el futuro próximo.

Los tratamientos Cognitivo Conductuales consideran que el mayor trabajo terapéutico lo realiza el paciente entre sesiones, es decir, cuando se va a su casa.

Esta es la forma más efectiva de trabajar para lograr cambios.

Veamos por qué:

– El paciente utiliza en su medio natural las herramientas adquiridas:

El consultorio es un ambiente artificial, condicionado por todos los elementos que le indican al paciente que opere en función del cambio, por el contrario, cuando los pacientes regresan a sus rutinas, sus problemas, prioridades, etc. resulta más complejo sostener estrategias de cambio, por ello el trabajo “en sesión” se dedicará al buen diseño de estrategias terapéuticas para que el paciente desarrolle a lo largo de toda la semana, y luego a lo largo de toda su vida.

– Adquisición de autonomía:

El paciente va logrando una progresiva autonomía respecto de su terapeuta apropiándose de las técnicas que le servirán en situaciones futuras y entendiendo, gracias a la Psicoeducación brindada, su propio funcionamiento cognitivo – conductual – emocional. En definitiva. la autogestión psicológica es el fin último de todo tratamiento.

– Se achican los tiempos de trabajo en el cambio:

Si el proceso terapéutico se redujera a 50/60 minutos semanales, el cambio tardaría mucho tiempo en llevarse a cabo. El trabajo entre sesiones que realiza el paciente promueve un ritmo ágil y sistemático en favor de su mejoría.

– El paciente adquiere una real sensación de controlabilidad sobre sus problemas:

Una vez que el paciente comienza a poner en práctica, mediante el ensayo y error, las técnicas proporcionadas para sentirse mejor, comienza a lograr otro bienestar extra proveniente de disminuir los sentimientos de impotencia, inutilidad y desesperanza, logrando sentir que es él mismo quién posee las herramientas para “manejar” el problema, aún en los casos en dónde ello implica “no hacer nada”, como ocurre por ejemplo con algunas técnicas conductuales u otras provenientes de la Tercera Ola de Terapia Cognitivo Conductual.

– El paciente, junto con le terapeuta, diseñan las estrategias de cambio “a medida”:

Tener un rol activo en la confección del tratamiento rompe con la idea de que el terapeuta es un gurú que posee conocimientos mágicos irrevelables. De esta forma, paciente y terapeuta, trabajan colaborativamente hacia los mismos objetivos, manejando la misma información,  debatiendo estrategias, poniendo a prueba hipótesis, etc. En Terapia Cognitiva esto se conjuga en el llamado “Empirismo Colaborativo” y “Descubrimiento Guiado”.

Como se ve, el Rol Activo del Paciente reúne muchos beneficios que son en sí mismos terapéuticos, sea cuál sea el problema y las técnicas específicas que se estén utilizando.

(Te recomendamos visitar el blog de la autora, Psicotcc.com donde encontrarás valiosa información)