Suicidio
Imagen: Strong Church

Las cifras mundiales en torno al suicidio son alarmantes. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se suicidan 1 millón de personas, lo que significa que cada 40 segundos se comete un suicidio.

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Los organismos de salud internacionales han explorado distintas estrategias de prevención que permitan llegar a la mayor cantidad de personas y a los lugares donde no hay servicios de salud mental.

Uno de esos esfuerzos se ha concentrado en conocer cómo puede ayudar la participación religiosa en la disminución del riesgo de suicidio. El ejemplo más reciente proviene de una investigación publicada a finales del mes de junio en la ya conocida revista JAMA Psychiatry.

La investigación fue desarrollada en Estados Unidos y dirigida por el investigador de la Universidad de Harvard, Tyler VanderWeele. Se evaluó la asociación y participación en servicios religiosos y suicidios desde 1996 hasta el 2010 en una cohorte de mujeres enfermeras que participó en el Nurses’ Health Study.

La muestra estuvo compuesta por 87,708 mujeres y se evaluó, a través de auto-reportes, la participación religiosa, la historia médica, los síntomas depresivos y la integración social de las participantes.

La mayoría de las participantes se autodenominaba católico o protestante; 17,028 mujeres dijeron que asistían más 1 vez por semana al servicio religioso; 36,488 dijo que sólo asistía una vez por semana; 14,548 asistía menos de una vez por semana y 21,644 reportó que nunca asistían a los servicios religiosos.

Según sus resultados, las mujeres que asistían una o más veces por semana a los servicios religiosos tenían 5 veces menos probabilidades de cometer suicidio en comparación con aquellas que no iban nunca.

VanderWeele y su equipo explican en la investigación que esto no significa que los agentes de salud mental deban prescribir a diestra y siniestra la asistencia a los servicios religiosos, sino que las personas que ya tenían la costumbre de asistir podrían beneficiarse de la participación, confraternidad, sentido de identidad y propósito que ofrecen los servicios religiosos. También agregan que su muestra fue en su mayoría conformada por enfermeras, lo que podría reducir la generalización de sus resultados.

Es interesante ver cómo hoy las investigaciones relacionadas con la espiritualidad y la participación religiosa toman mayor interés y son publicadas en revistas de renombre como JAMA Psychiatry, cuando hace sólo unos años atrás eran menospreciadas y apartadas de los campos psicológico y científico.

Fuente Psypost