Imagen de la película Good Will Hunting

La autorrevelación ha sido definida como: “la revelación personal o de información relacionada a reacciones o respuestas hacia el cliente que surgen por parte del terapeuta durante la sesión”, es decir, se trata de intervenciones en las que el psicólogo habla abiertamente sobre hechos de su biografía u sobre aquello que se está tratando en la sesión. Aclarar, que la autorrevelación, siempre tiene una finalidad terapéutica, sino, se trata simplemente de desahogo por parte del terapeuta. Dependiendo del modelo de psicoterapia, las autorrevelaciones son algo que han sido censuradas, encuadradas o fomentadas.

Así, los psicoanalistas más ortodoxos catalogan la autorrevelación dentro de lo que denominan “contratransferencia”, entendiendo por ella el proceso en el que el psicólogo proyecta en el otro sentimientos propios, rompiendo así la finalidad de ser un lienzo en blanco, una figura neutral, en la que el paciente pueda proyectar sus conflictos inconscientes, lo que requiere por tanto una neutralidad por parte del psicoanalista. Si bien es cierto, que Kohut, un afamado psicoanalista, criticó este papel de experiencia distante y propuso una experiencia cercana en la relación psicoterapeuta-paciente que puede dar más lugar a este tipo de intervenciones, para fomentar fundamentalmente el clima empático y la apertura del paciente a recibir las interpretaciones.

A veces, los pacientes están muy enfrascados en su narrativa o percepción de las cosas, y verlas con distancia en una situación ajena les ayuda a funcionar de formas diferentes

Las terapias cognitivo-conductuales consideran la autorrevelación como algo útil y sobre todo enfocado a las funciones de reforzamiento y modelado ante determinadas técnicas terapéuticas. Para Goldfried o Hill y Knox, el psicólogo que trabaja desde este marco suele emplear la autorrevelación para expresar su opinión sobre la adherencia o el desarrollo del paciente ante determinadas técnicas “Creo que lo estás haciendo muy bien” “me pareces muy valiente”… o para narrar experiencias propias en las que existe un modelado sobre formas de interpretar una realidad o sobre formas de actuar. A veces, los pacientes están muy enfrascados en su narrativa o percepción de las cosas, y verlas con distancia en una situación ajena les ayuda a funcionar de formas diferentes. Ellis también las señala como forma de crear “rapport” y un aprendizaje mutuo sobre como sobrellevar los problemas comunes.

Para las psicoterapias humanistas, la autorrevelación se convierte en uno de los pilares de la intervención, bien porque desde un enfoque rogeriano es una de las actitudes del terapeuta imprescindibles para el cambio o bien porque desde lo gestáltico se entiende que la simpatía del psicoterapeuta aporta validez ecológica a la intervención, ya que el psicólogo no es ajeno al proceso experiencial de la psicoterapia. La autorrevelación puede ser además una experiencia emocional correctora, en la que el paciente perciba en la figura del terapeuta una respuesta emocional adaptativa que no recibió cuando la necesitaba, por ejemplo, un paciente que cuenta una historia de abuso en la que nadie le protegió, sintiendo que su dolor no le importa a nadie, y el psicoterapeuta le confiesa que siente rabia hacia quien abusó de él, ayudando a darle lo que necesitaba al propio paciente como paso previo al autosoporte.

Este, ha sido uno de los grandes debates de la psicoterapia. Los que están a favor de las autorrevelaciones, postulan que es evidente que el psicólogo siente y vibra en la relación terapéutica, y que los contenidos de los temas tratados le conectan con aspectos de su propia historia biográfica, que, dado que es imposible no sentir hacia el otro, lo mejor es ponerlo encima de la mesa y tratarlo con honestidad, empleándolo como una herramienta terapéutica más. También es frecuente argumentos entorno a la reciprocidad en las relaciones humanas, de modo que es difícil pedirle a un paciente que se abra enormemente y contarle toda su intimidad a un profesional, si este al menos, no lo hace un poco también.

Otro de los grandes argumentos a favor de este tipo de intervenciones es a favor de la empatía y la creación de una buena alianza terapéutica paciente-psicólogo. Las autorrevelaciones ayudan a que el terapeuta se perciba como una figura más humana y cercana. Algunos incluso cuestionan la utilidad y la validez ecológica (aplicación fuera de la consulta y generabilidad) de una relación en la que uno de los miembros no expresa sus sentimientos, algo que no ocurre en las relaciones reales del paciente en el mundo exterior.

Los detractores de las autorrevelaciones por el contrario, postulan que el terapeuta debe mostrarse como objetivo, evitando que sus propias emociones o distorsiones emerjan, ya que el paciente recurre al profesional como un experto y quiere aprender de su mayor conocimiento técnico y científico. Por otro lado, creen que el rol del experto del psicólogo, en quien el paciente deposita su confianza puede verse mermado si aparece en terapia la parte más humana del psicoterapeuta, lo que puede quitar parte de ese efecto experto, que consideran beneficioso para el tratamiento.

es evidente que el psicólogo siente y vibra en la relación terapéutica

También señalan que, para poder generar nuevas formas de funcionamiento, hacen falta nuevas formas de relación, de ahí el aporte que supone que el psicólogo no exprese datos de su vida personal o sentimientos. Otros añaden además que con las autorrevelaciones se corra el riesgo de que sea el psicoterapeuta el que busque desahogar su propio malestar, o que el paciente entre en preguntarle entorno a su vida y el foco de las sesiones se aleje de los problemas que atañen al paciente. La autorrevelación también puede implicar el riesgo de que el paciente desapruebe algunos de las revelaciones del terapeuta, lo que provoque una ruptura en la alianza terapéutica y en la confianza hacia el psicólogo como profesional cualificado para ayudarle con sus problemas.

Investigación sobre Autorrevelaciones en psicoterapia

Alianza Terapéutica. Orlinsky, Grawe y Parks demostraron tras la revisión de 132 investigaciones la existencia de una gran consistencia entre el empleo de autorrevelaciones y el establecimiento de una mejor alianza terapéutica. Esto es importante, pues como demostró Lambert y ha sido confirmado en investigaciones posteriores, la Alianza Terapéutica es el mayor predictor de éxito de una psicoterapia y la mayor variable explicativa en el cambio de los pacientes, por delante de la técnica (36%-15%).

Otra investigación de Teyber señala que las autorrevelaciones reducen el nivel de ansiedad ante la propia situación de terapia o que, como demostró Beitman y Yue es particularmente útil para lograr la involucración en la terapia de pacientes más reactivos.

Pero no sólo parece que influya en la implicación o tranquilidad en la terapia, sino que tanto las terapias de larga duración como de corta duración son más exitosas cuando hay autorrevelaciones, tal y como postulan varias investigaciones. Destacar entre estas las de Barret y Berman que señalan que si durante las cuatro primeras sesiones hay autorrevelaciones como reacción a información revelada por el paciente esto lleva a una reducción de los síntomas.

Las terapias de larga duración como de corta duración son más exitosas cuando hay autorrevelaciones

Sin embargo, en el tema que parece haber investigaciones más solidas sobre la eficacia de las autorrevelaciones, es en la percepción de la competencia y cercanía de la figura del psicólogo por parte del paciente o de la influencia de la autorrevelación en el éxito de la terapia.

Así los pacientes suelen señalar las autorrevelaciones como muy beneficiosas para el efecto de la psicoterapia o que los psicólogos que empleaban autorrevelaciones solían ser percibidos como más humanos y reales, pero sobre todo como más empáticos, creíbles y expertos.

También parece que una buena alianza modula la utilidad de las autorrevelaciones, así cuando la alianza es fuerte, las autorrevelaciones hacían que los pacientes perciban las sesiones como más profundas y de ayuda y al psicólogo como más experto, cuando la alianza era negativa, los resultados eran contrarios.

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Artículo previamente publicado en Aprende Viendo Terapia, una innovadora plataforma de entrenamiento psicoterapéutico online y presencial.

Bibliografía

  • Barret, M.S., Berman, J.S. (2001) “Is psychoterapy more effective when therapist disclose information about themselves?” Journal of Consulting & Clinical Psychology.
  • Ellis, A. (2001) Rational and irrational aspects of countertransference. In Session/Journal of Clinical Psychology.
  • Goldfried, M.R et al 2003) Therapist Self-Disclousure in Cognitive-Behavior Therapy. New York: Wiley InterSciencie.
  • Hill, C.E. Knox, S (2002) Self-disclousure. In J.C. Norcross. Psychoterapy relationships that work. New York: Oxford.
  • Knox S, Hess S, Petersen, D.A, Hill, C.E. (1997)” A qualitive analysis of client perceptions of the effects of helpful therapist self-disclosure in long-term therapy”. Journal of Counseling Psychology.
  • Kohut, H. (1959). Introspection, empathy, and psychoanalysis: An examination of the relationship between mode of observation and theory. Journal of the American Psychoanalytic Association.
  • Orlinsky, D., Grawe, K., Parks, K., (1994) “Process and outcome in pshycotherapy”. En A.E. Bergins & S.L. Garfield (Eds.) Handbook of psychoterapy and behaviour change (4ta ed. Pp 270-378) Nueva York: Wiley.
  • Sanchez, S. (2011) “Efectos de la autorrevelacion del terapeuta en la alianza terapéutica y satisfacción del cliente”. Tesis de Grado. Universidad San Francisco de Quito.
  • Teyber, E. (1991) Interpersonal process in psychotherapy: a guide for clinical training. (2nd ed) Homewood, IL. Dorsey Press.