TDAH / Shutterstock

Samuele Cortese y Rocío Roselló-Miranda han realizado una revisión sobre los metaanálisis más recientes en relación a tratamientos farmacológicos y no farmacológicos disponibles actualmente para niños y adolescentes con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Este trabajo es muy importante ya que el TDAH tiene una alta prevalencia y puede afectar la calidad de vida y economía de las personas afectadas. Por tal motivo es crucial elegir el tratamiento adecuado.

Actualmente ha aumentado el número de pacientes y profesionales que tienen una actitud negativa hacia los fármacos por preocupaciones en cuanto a su efectividad, efectos secundarios, adherencia al tratamiento y costos. Esto ha generado, a su vez, una proliferación de tratamientos no farmacológicos, entre los cuales podemos nombrar: dietas, neurofeedback, intervenciones conductuales y entrenamientos cognitivos.

La gran cantidad de tratamientos disponibles puede confundir a profesionales y pacientes, haciendo difícil la elección de una estrategia a seguir. Para hacerlo es necesario tener en cuenta las características y posibilidades del paciente. También es fundamental prestar atención a los resultados de las investigaciones más rigurosas al respecto (ECA o ensayos controlados aleatorizados). Ese es precisamente el trabajo que han realizado los autores del presente estudio.

Tratamientos no farmacológicos

Los científicos encontraron una serie de metaanálisis publicados por el European ADHD Guideline Group (Grupo Europeo de Directrices para el TDAH) que incluía intervenciones dietéticas, intervenciones comportamentales, entrenamiento cognitivo y neurofeedback en el tratamiento de síntomas nucleares del TDAH (por ejemplo: hiperactividad, falta de atención, impulsividad). Dichas intervenciones eran las que contaban con un número suficiente de ECA como para ser consideradas. El primer metaanálisis, en su forma más rigurosa, solo encontró resultados muy modestos en cuanto a algunas intervenciones dietéticas (administración de suplementos de ácidos grasos y exclusión de colorantes alimentarios artificiales).

En 2014 se publicó un metaanálisis que tuvo en cuenta intervenciones no farmacológicas que se localizaron en síntomas nucleares, pero también en problemas asociados al trastorno. El mismo encontró que las intervenciones conductuales eran significativamente más eficaces que la situación control para aspectos clave del TDAH, como problemas de conducta y de crianza.

Otro metaanálisis del 2015, que evaluó las intervenciones cognitivas, no encontró que su eficacia fuera mayor a la de la situación control en relación a los síntomas nucleares. Sin embargo, si fue eficaz para trabajar la memoria de trabajo y visual, frecuentemente afectada en esta población.

Un último metaanálisis se centró en el neurofeedback y no encontró eficacia alguna, tanto en relación a los síntomas nucleares como a problemas asociados al TDAH.

Tratamientos farmacológicos

En esta categoría, los autores de la revisión incluyen varios fármacos con y sin licencia: Metilfenidato, Atokoxetina, Derivados anfetamínicos y Agonistas α2.

Metilfenidato

Este fármaco se asoció con aumento en el riesgo de problemas de sueño y apetito. Storebø y colaboradores utilizaron el sistema GRADE y concluyeron que la evidencia era baja y, por lo tanto, los efectos del fármaco son dudosos. No obstante, otros autores han criticado los métodos de evaluación utilizados, diciendo que son demasiado rigurosos y, debido a esto, la magnitud del efecto real del metilfenidato sigue siendo debatida.

Derivados anfetamínicos

Un metaanálisis del 2016 concluyó que su efectividad era mayor a la del placebo en el tratamiento de los síntomas del TDAH. Sus efectos adversos fueron: pérdida de apetito, insomnio y molestias abdominales. Sin embargo, los autores observaron que la mayoría de los estudios tenían alto riesgo de sesgos y la calidad general de los datos era baja o muy baja.

Atomoxetina

Se llevó a cabo en 2014 un metaanálisis que incluyó 53 ECA de doble ciego y concluyó que este fármaco era superior al placebo para tratar los síntomas del TDAH en general.

Recomendaciones para futuras investigaciones

Los autores resaltan algunas limitaciones de los estudios incluidos, que deben ser tomados en cuenta para futuros trabajos de investigación sobre el tema:

  1. La mayoría de los ECA se basan en la eficacia a corto plazo comparando tratamientos no farmacológicos o farmacológicos individualmente con un grupo controlado (control sin fármaco o placebo).
  2. Son necesarios más estudios comparativos que evalúen la evidencia de diferentes tratamientos para el TDAH.
  3. Los ECA deben esforzarse por que sus ensayos sean más cercanos al contexto clínico real.
  4. Algo que probablemente les interese mucho a los profesionales es cuál es el tratamiento más efectivo según el perfil del paciente. Para responder a dicho interrogante es necesario el análisis de información de grandes bases de datos diferentes que den acceso a datos individualizados para cada paciente (metaanálisis de datos individuales de pacientes).

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