Como seres humanos, buscamos pertenecer a un grupo de una u otra manera, y eso tiene su máxima intensidad a la hora de relacionarnos de manera íntima con otro ser humano. Además, desarrollar nuestra vida en pareja nos proporciona una serie de ventajas muy valoradas, dentro de nuestra cultura.

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Estar en pareja es fuente de seguridad, intimidad, placer y confianza, entre otros (y sobre todo, en función de cada pareja). Lo que sí está claro, y es común a todas las parejas, es que nos proporcionan cosas que queremos… y como todo, cuando percibimos que algo amenaza aquello que tanto queremos, vienen los problemas.

En este artículo voy a tratar de ilustrar algunos de los procesos clave de la Terapia Integral de Pareja (referida también como Terapia Integrativa Conductual de Pareja).

Para una definición más amplia, recomiendo consultar el artículo escrito por el profesor Fabián Maero.

Se advierte al lector, sin embargo, que realizar Terapia Integral de Pareja es mucho más de lo que viene en esta entrada (se suelen emplear estrategias de tolerancia e intercambio, además de escalas de evaluación como medidores de eficacia; además, se obviará comentar los fines de la terapia y otros asuntos).

Cómo se estructura

En TIP, hay tres conceptos clave, que vamos a ilustrar a continuación:

El tema

Es el asunto o asuntos ante los cuáles la pareja discute. En el análisis funcional, bien podría consistir en una suerte de factor común de estímulos discriminativos de la respuesta problema. El terapeuta debe explorar y reflejar a la pareja, hasta obtener un acuerdo, cuál es el tema que les trae a consulta, y debe ser expresado en pocas y simplespalabras. El más común (sin generalizar) suele ser “proximidad VS distancia”, en el cual uno de los miembros percibe que el otro no le atiende como le gustaría, mientras que el otro percibe al primero como agobiante y exigente.

La polarización

Cuando el tema aparece en la vida de la pareja, cada miembro reacciona de una manera. Quizás Elena empiece una guerra fría de distancia y silencio, mientras que Pedro explote en frustración y sensación de abandono; quizás Elena responda con un hiriente “No sé: tú sabrás”, mientras que Pedro, víctima de la desesperación, le grita que “¡Estoy cansado de tu pasividad!, ¿es que te da igual todo eso?”. La polarización refleja la manera o maneras en que los miembros de la pareja se alejan el uno del otro cuando el tema aparece. Insultos y menosprecios (en el original, vilipendios), además de coacciones, son comunes como formas estériles de gestionar estos desafíos.

La trampa mutua

Al aparecer el tema, la pareja se polariza como un intento de manejar la situación, que resulta totalmente infructuoso y además tiene un coste elevado en paciencia, ilusión y bienestar. Cuando el proceso de polarización llega a su fin, ambos miembros se sienten desesperanzados, desilusionados con la pareja y sobre todo desamparados, sin saber muy bien qué hacer a continuación: ambos han caído en una trampa al intentar solucionar sus problemas.

Articulando estos procesos, el objetivo es reflejar a la pareja que aquello que han hecho frente al problema ha tenido un resultado estéril; esto ha tenido un coste en ellos como pareja y, sobre todo, en su unión.

El problema, lejos de darles significado como pareja, ha conseguido separarles, y ahora están desesperados.

Cómo se interviene

Vamos a comentar las dos estrategias fundamentales de aceptación: unión empática y separación unificada.

Unión empática

Se trata de ver la reacción del compañero ante el problema como fruto de su historia de aprendizaje, y no como un déficit que tenga, una característica negativa o una enfermedad. “Estoy cansado de que Laura no me tenga en cuenta, no le importo nada” VS “Entiendo que Laura no quiere hacerme daño, me gustaría encontrar la manera en que no nos ocurra esto”.

Aquí, no debemos confundir la unión empática con resignarse. “Mi terapeuta me ha dicho que si te soy infiel es porque está en mi historia de aprendizaje y tú debes comprenderlo y aceptarme” no es nada parecido a unión empática, porque no hay unión que valga en ese asunto

Separación unificada

Que la ex de Pedro le llame para felicitarle en su cumpleaños es algo que hace que Ana reaccione acusándole de no mantener las distancias con ella, y esto hace que Pedro perciba que Ana no confía en absoluto en él: pareciera que ambos estuvieran a la merced de la voluntad de la ex de Pedro, el problema les separa. Para avanzar, se trabaja en que tanto Pedro como Ana afronten ese tipo de episodios de manera unida y conjunta. “Si la ex de Pedro quisiera separaros, Ana, ¿lo estaría consiguiendo cuando reaccionáis de esta manera?, ¿qué tendríais que hacer para que los ganadores fuerais vosotros?”.

Estas dos son estrategias de aceptación, que pueden realizarse mediante múltiples ejemplos. Se pueden realizar ejercicios de atención al momento presente y de compasión para promover la unión empática, y también se pueden utilizar ejercicios similares a la “fisicalización” en ACT para realizar una toma de perspectiva conjunta en torno al problema. Las posibilidades, una vez conocida la función, son múltiples y pueden llegar a ser muy creativas, ajustándose por tanto a cada pareja.

Para concluir, como profesional de la salud mental, la Terapia Integral de Pareja me ha proporcionado una estructura y un control de las variables (basado en la evidencia) que me permiten esclarecer, con humildad y actitud experimental continua, para qué estoy haciendo lo que estoy haciendo en cada momento de la terapia, y me permite no equivocarme tanto a la hora de ofrecer un buen servicio a las personas con las que trabajo.

Imagen: Pavel Badrtdinov en Unsplash

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