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Existe la noción común de que la adolescencia es una época en la que padres e hijos dejan de entenderse muy bien para convertirse en antagonistas, pero ¿qué ocurre con los que logran mantener, en cambio, una relación armónica a pesar de los “cambios hormonales”?

¿Se puede hablar únicamente de temperamentos o hay otros factores insospechados que juegan un papel importante?

NeuroImage ha publicado un reporte donde se explica la relación entre las células cerebrales de los adolescentes y la armonía emocional con sus padres. De acuerdo con Tae-Ho Lee, lo que sucede en estos casos es que existe una “similitud neuronal que promueve el ajuste psicológico de los adolescentes”, por lo que resulta más fácil mantener la paz en el hogar.

Los investigadores destacan que esta es la primera vez que alguien compara la actividad cerebral de padres e hijos y cómo esta influye en sus relaciones personales, aunque los escépticos harán caso omiso de este neuro-reduccionismo y de las reiteradas afirmaciones del estudio simplemente porque se basan en pruebas correlacionales.

una “similitud neuronal” entre padres e hijos podría promover el ajuste psicológico de los adolescentes para una mejor relación interpersonal con sus progenitores

El estudio reclutó 31 jóvenes en conjunto con sus cuidadores primarios (padre o madre, genéticamente). La edad promedio de los padres fue de 43 años y casi el 90 por ciento en total fueron madres. Los jóvenes estuvieron mezclados en un 50 por ciento varones y 50 por ciento mujeres, con una edad promedio de 15 años.

A cada padre se le pidió, junto a su hijo, someterse a un escáner cerebral de 6 minutos en el cual observaron una cruz proyectada en una pantalla. A partir de este experimento, los investigadores identificaron los conectomas (mapas neuronales que se asemejan a una huella digital) de cada sujeto durante su etapa de reposo.

Durante dos semanas, los jóvenes y sus padres mantuvieron una rutina diaria y reportaron tanto los humores negativos como los positivos, también completaron un cuestionario de competencia emocional acerca de su habilidad para identificar y describir sus sentimientos.

Lo que Ho Lee y sus compañeros encontraron es que la sincronía emocional entre padres e hijos se demuestra al momento de reportar el mismo tipo de emociones.

en otras palabras, exhiben un fuerte parentezco no solo genético sino también EMOCIONAL Y UNA GRAN SINCRONÍA NEURONAL

Los investigadores opinan que este fenómeno deriva de las experiencias compartidas que los jóvenes han vivido con sus cuidadores primarios, lo que produce una mayor sincronía neuronal entre ellos a diferencia de muchos otros padres e hijos.

También se pudo demostrar por medio de un análisis que la sincronía neuronal estaba vinculada con una mayor competencia emocional y sincronía, es decir, una mejor compatibilidad emocional, y que la sincronía neuronal no medía la asociación entre la sincronía emocional y la competencia emocional de los adolescentes (es decir, que la sincronía emocional no genera necesariamente sincronía neuronal).

Desde luego, estos hallazgos pueden ser especialmente útiles como vía de partida para mejorar las relaciones interpersonales de padres e hijos en situación de conflicto, sin embargo, se trata de un estudio correlacional que podría estar causalmente relacionado, por lo que no hay forma de saber si el funcionamiento neuronal es realmente el motor del entramado psicosocial de padres y adolescentes.

Fuente: Research Digest

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