En términos generales, la conclusión a la que muchos estudios nos han conducido con relación a los efectos a largo plazo del consumo de marihuana derivan en la degeneración de la memoria y otros efectos perjudiciales para la salud, como crisis de ansiedad y cambios drásticos en el estado de ánimo en personas con niveles altos de consumo.

No obstante, un estudio publicado en Nature Medicine sugiere que los efectos de la marihuana podrían no ser tan negativos como se piensa, al menos no para el cerebro de personas de edad avanzada.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania) suministró dosis bajas de delta 9-tetrahidrocannabinol o THC, principal ingrediente activo de la marihuana, a ratones jóvenes, maduros y envejecidos. Como era de esperar, los ratones jóvenes tratados con THC tuvieron un desempeño ligeramente peor en las pruebas de comportamiento relacionadas con la memoria y el aprendizaje.

Por ejemplo, después de que los ratones jóvenes tomaron THC, tardaron más tiempo en aprender dónde se escondía una plataforma segura en un laberinto de agua, y tuvieron más dificultades para reconocer a otro ratón al que previamente habían estado expuestos. Sin la droga, los ratones maduros y envejecidos se comportaron peor en las pruebas que los jóvenes. Pero después de recibir el THC, las actuaciones de los animales ancianos mejoraron hasta el punto de que se parecían a las de los ratones jóvenes no tratados.

De acuerdo con los expertos, estos resultados podrían deberse a que el THC, administrado como pre-tratamiento, parece restaurar significativamente el grado de desempeño cognitivo en ratones ancianos, mientras que tiene el efecto opuesto en ratones jóvenes. Sin embargo, queda todavía un trecho importante por recorrer para saber a ciencia cierta si el efecto sería igual en humanos.

De momento, lo que está claro es que, cuando los investigadores examinaron los cerebros de los ratones ancianos tratados para deducir una explicación, notaron que las neuronas en el hipocampo (zona cerebral crítica para el aprendizaje y la memoria) habían brotado más espinas sinápticas, es decir, puntos de contacto para la comunicación entre las neuronas. Y aún más sorprendente: el patrón de expresión génica en el hipocampo de ratones envejecidos tratados con THC era radicalmente diferente del de ratones ancianos no tratados.

el THC, administrado como pre-tratamiento, parece restaurar significativamente el grado de desempeño cognitivo en ratones ancianos, mientras que tiene el efecto opuesto en ratones jóvenes

Estos hallazgos plantean una posibilidad interesante: que el THC y otros cannabinoides (que incluyen docenas de compuestos biológicamente activos encontrados en la planta de Cannabis sativa) puedan actuar como moléculas antienvejecimiento en el cerebro.

“Sabemos que el sistema cannabinoide endógeno es muy dinámico; pasa por cambios a lo largo de la vida”, explica Ryan McLaughlin, un investigador que estudia el cannabis y el estrés en la Universidad Estatal de Washington, pero que no participó en el trabajo actual.

“El sistema cannabinoide se desarrolla gradualmente durante la infancia, y luego explota en la adolescencia. Se observa una mayor actividad de sus enzimas y receptores”, dice McLaughlin. “Entonces, a medida que envejecemos, está en un declive constante.”

Aún así, los investigadores no saben todavía con exactitud cómo la marihuana afecta el cerebro de adultos mayores, en parte porque se han enfocado directamente en las personas más jóvenes, que se cree que están en mayor riesgo de consumo inadecuado y, consecuentemente, efectos negativos para salud.

Zimmer y su equipo planean continuar con los estudios gracias a la financiación del gobierno alemán para probar los efectos del THC en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. En el entre tiempo, para Zimmer es importante aclarar que no tiene ninguna intención de motivar a ninguna persona a que consuma marihuana con base en este estudio. Al menos no por ahora.

Fuente: Scientific American

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