El trastorno bipolar, se caracteriza por la alternancia de episodios de manía, depresión y eutimia (ausencia de síntomas). La desregulación de emociones producidas por el trastorno, conlleva alteraciones en el procesamiento de la información, incluso en los momentos en los que la persona permanece asintomática. Desde el modelo cognitivo de Beck (1976), se postula que las personas que padecen el trastorno poseen un sesgo atencional, congruente con su estado de ánimo. Esto significa que, durante las fases de manía, atenderán en mayor medida a aquellos estímulos de carácter alegre, mientras que en las depresivas, a aquellos de tinte negativo.

Diversos estudios han sido consistentes con el sesgo que plantea el modelo cognitivo, así como con la dificultad de las personas con el trastorno bipolar, de dejar de atender a información congruente con su estado del ánimo (García-Blanco, Perea y Salmerón, 2013).

Todos las personas con trastorno bipolar miraban durante más tiempo la imagen amenazante que aquellos sujetos sin la patología

Sin embargo, hallazgos recientes indicarían que el procesamiento de la información en el trastorno bipolar es mas complejo de lo que se creía. En un experimento realizado en 2014 por García-Blanco, Salmerón, Perea y Livianos, se les pidió a pacientes en distintas fases (depresión, manía y eutimia) que miraran libremente cuatro imágenes que aparecían en una pantalla. Las mismas tenían contenidos triste, alegre, amenazante y neutral. A su vez, mediante el registro de sus movimientos oculares, se compararon estas elecciones con sujetos sin ningún tipo de trastorno.

Imagen: Ciencia Cognitiva

Una de las conclusiones obtenidas, es que mas que mayor atención hacia la imagen triste, los pacientes en estado depresivo mostraron menor interés en la alegre. Esto es consistente con los sentimientos de anhedonia (disminución de la capacidad para experimentar placer). Lo novedoso sin embargo, fue que independientemente del episodio en que se encontraran, todos las personas con trastorno bipolar miraban durante más tiempo la imagen amenazante que aquellos sujetos sin la patología.

Para comprender mejor estos resultados, se realizó otro experimento, pero esta vez se buscó cuantificar concretamente el peso de los sesgos atencionales hacia los distintos tipos de imágenes (García-Blanco, Salmerón y Perea, 2015). En la experiencia anterior, al presentarse todas juntas, no se podía determinar cuanta influencia poseía cada emoción por separado. Es así que, nuevamente mediante una tarea de visualización libre, se les pidió a sujetos en las distintas fases del trastorno, que miraran tres conjuntos de dos imágenes (una alegre, otra amenazante y una neutral), comparada con una neutral. Lo mismo se realizó con los sujetos control, aquellos sin la patología.

Al igual que en la investigación anterior, aquellos sujetos con trastorno bipolar, de manera independiente a la fase en la que se hallaran, prestaron más atención a los estímulos amenazantes, que los sujetos del grupo control.

Imagen: Ciencia Cognitiva

Los datos muestran que en situaciones donde las personas con el trastorno pueden atender libremente a los estímulos del ambiente, existe una preferencia atencional hacia aquellos de contenido amenazante, se encuentren tanto en un episodio depresivo, en uno maníaco o asintomáticos.

Los investigadores sugieren que el sesgo relacionado con la amenaza en el trastorno bipolar, que se produce incluso en las primeras etapas del procesamiento de la información, puede reflejar un marcador de vulnerabilidad. En este sentido, el estilo de procesamiento de lo amenazante parece ser un rasgo distintivo del trastorno, independiente de los sesgos presentes dentro de cada episodio en particular.  Desde una perspectiva teórica, estos hallazgos apuntan hacia un posible replanteo de los postulados originales del trastorno, incluyendo estas preferencias atencionales hacia aquellos elementos del ambiente amenazantes. Abordado desde una perspectiva práctica, este conocimiento puede aportar nuevas líneas de tratamiento, que apunten directamente a la forma en que la persona con trastorno bipolar procesa la información de su contexto, indistintamente de la etapa en la que se encuentre.

Fuente: Ciencia Cognitiva
Imagen: Bipolar en Shutterstock

Referencias:

  • Beck, A. T. (1976). Cognitive Therapy and the Emotional Disorders. New American Library, New York.
  • García-Blanco, A. C., Perea, M. y Salmerón, L. (2013). Attention orienting and inhibitory control across the different mood states in bipolar disorder: An emotional antisaccade task. Biological Psychology, 94, 556–561.
  • García-Blanco, A. C., Salmerón, L., Perea, M. y Livianos, L. (2014). Attentional biases toward emotional images in the different episodes of bipolar disorder: An eye-tracking study. Psychiatry Research, 215, 628–633.
  • García-Blanco, A. C., Salmerón, L. y Perea, M. (2015). Attentional capture by emotional scenes across episodes in bipolar disorder: Evidence from a free-viewing task. Biological Psychology, 108, 36–42.