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Muchas drogas se han asociado con alteraciones del funcionamiento cognitivo a largo plazo. En el caso del consumo de éxtasis, se ha descrito que los adictos presentan fallos en tareas de aprendizaje y recuerdo de palabras tanto a corto como a largo plazo. En este sentido, encontramos un artículo recientemente publicado en PLoS ONE (2016) que ha analizado los datos obtenidos de cuatro experimentos llevados a cabo con procedimiento similar en distintas instituciones. Los experimentos en cuestión se realizaron con consumidores de éxtasis y con controles sanos para determinar en qué grado el consumo de esta droga predice un mal funcionamiento de la memoria verbal en los adictos.

En los estudios participaron un total de 65 consumidores de éxtasis y 65 personas sanas que nunca tomaron drogas. Ambos grupos estaban equiparados en edad y género. Se comprobó el rendimiento de los participantes en una tarea de memoria de palabras durante los efectos de un placebo o, en su caso, de la intoxicación por MDMA (abreviatura de su nombre científico ‘metilendioximetanfetamina’).

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Los datos obtenidos resultan, cuando menos, algo llamativos. Los experimentadores encontraron que cuando los consumidores eran tratados con un placebo, y no con éxtasis, no había diferencias con los controles sanos en el rendimiento en memoria verbal. Sí se encontraban diferencias cuando se trataba del grupo de consumidores que en ese momento había consumido éxtasis. Esto significaría, según los autores, que la historia de consumo de éxtasis por sí sola no se asocia con la alteración de memoria. Así, cuando el consumidor está en un momento de abstinencia no se registraría un déficit en la memoria verbal que sí se observaría cuando la persona está bajo la intoxicación de la droga.

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Los autores del artículo son precavidos en cuanto a otros aspectos del funcionamiento cognitivo. Serían necesarios nuevos estudios semejantes para analizar si este perfil de resultados se aplica también a aspectos como la atención, las funciones ejecutivas o el razonamiento. Por otra parte, también resultaría interesante analizar si, a pesar de no haber diferencias a nivel de test de memoria, podría haberlas en cuanto al funcionamiento del cerebro, o si, el entrenamiento de la memoria podría contribuir a un mejor rendimiento a pesar del consumo.

El tiempo responderá a todas estas cuestiones, aunque nosotros, como siempre, abogamos por un cerebro saludable y bien entrenado.

Artículo previamente publicado en UnoBrain, la plataforma online de entrenamiento cognitivo más grande de Hispanoamérica y cedido para su publicación en Psyciencia.

Marisa Fernandez
Marisa Fernández Sánchez es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y tiene estudios de posgrado en Neuropsicología. En su trayectoria profesional ha trabajado como profesora e investigadora en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, y como clínica en distintos ámbitos relacionados con la evaluación y la intervención en deterioro cognitivo asociado a demencias, fibromialgia y otras patologías de tipo neurológico. En la actualidad, Marisa trabaja como neuropsicóloga senior en Unobrain, donde colabora en la creación de programas de Brain Fitness, destinados a promover el cuidado de la salud cerebral en adultos y niños.