Una de las pruebas más utilizadas en los juicios penales para esclarecer los hechos es la declaración de testigos. Pero aún con la amenaza legal de ser pasibles de una sanción penal por mentir en juicio, nada puede realmente asegurar que los testigos digan “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”.

Edward Johnston y Daniel Jasinski, de la Universidad del Oeste de Inglaterra – UWE, en Bristol, Reino Unido, discuten sobre las ventajas y desventajas de la evidencia científica que pueden aportar las Imágenes por Resonancia Magnética funcional (IRMf) en un caso criminal, que aparentemente pueden sondear nuestro ser interior y revelar el flujo de sangre en las diferentes regiones del cerebro que se iluminan cuando mentimos.

La evidencia proporcionada por IRMf está siendo de utilidad en tribunales internacionales

En su trabajo de investigación exploratoria señalan que tal evidencia neurocientífica aún no es admisible en un tribunal en Inglaterra o Gales. No se ha utilizado ni siquiera en la recolección de pruebas antes del juicio. Sin embargo, la evidencia proporcionada por IRMf está siendo de utilidad en tribunales internacionales como los de Estados Unidos.

En Inglaterra y Gales, han habido experimentos legales emprendidos en la etapa de preinstrucción usando polígrafos convencionales (detectores de mentiras) e IRMf con presuntos delincuentes de bajo riesgo que se ofrecieron voluntariamente para ser evaluado con esas tecnologías. Los beneficios para la policía son que podrían acelerar el proceso instructorio o despedir más rápidamente a un sospechoso, contra quien la evidencia sea escasa y el interrogatorio durante una exploración del cerebro mediante IRMf no apunte a la culpabilidad. La investigación sugiere que las IRMf son 99% precisas en identificar cuando una persona está mintiendo en las respuestas a las preguntas.

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Johnston y Jaskinski señalan que el uso de la resonancia magnética funcional en un contexto legal «es potencialmente innovador», y señalan que podría ser posible que los testimonios de los testigos sean validados por IRMf. Incluso podría ser utilizado para detectar el sesgo del jurado en un juicio.

La investigación sugiere que las IRMf son 99% precisas en identificar cuando una persona está mintiendo

«La asistencia a la defensa que podría ser proporcionada por la evidencia neurocientífica podría equilibrar aún más la igualdad de armas en un sistema de justicia acusatorio», sugiere el equipo. «Es necesario que se considere cómo se presentarán los resultados del análisis neurocientífico al jurado. La ciencia avanza a gran velocidad y estas técnicas probablemente serán más refinadas y avanzadas en el futuro. Por lo tanto, debe ponerse la debida consideración tanto en el debido proceso, derechos de los acusados ​​y el impacto de estas pruebas en la noción de contradicción de nuestro sistema de justicia penal. De hecho, para el bien de nuestro sistema de justicia penal acusatorio, es importante que la ley se mantenga al día”, concluyó el equipo.

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Fuente: Sciencedaily.com