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A los amantes de los libros nos gusta presumir la frase célebre de George R. R. Martin: “Un lector vive mil vidas antes de morir; quienes no leen, solo viven una”. 

Ahora, tenemos bases científicas para presumir todavía más.

Un estudio publicado en la revista Social Science & Medicine nos habla de la asociación entre la lectura y la longevidad, siendo el vínculo mucho más estrecho de lo que pensarían los no-lectores.

El estudio resalta cuatro hallazgos principales:

  1. La lectura de libros proporciona una ventaja de supervivencia entre los ancianos (HR = 0,80, p <0,0001).
  2. Los libros ofrecen una relación más favorable con la longevidad que los periódicos / revistas.
  3. La ventaja de supervivencia de leer libros funciona a través de un mediador cognitivo.
  4. Los libros favorecen la longevidad de las personas independientemente de su género, contexto social, educación o salud.

Entendiendo los maravillosos beneficios de la lectura

El estudio, titulado “Un capítulo al día: Asociación de lectura de libros con longevidad”, describe cómo los lectores de una muestra de 3,635 participantes mayores de 50 años mostraron una ventaja de 23 meses de supervivencia en relación con los no-lectores, o su equivalente: una reducción del 20% en el riesgo de mortalidad durante los 12 años siguientes.

Cortesía de Social Science and Medicine. La línea azul describe la longevidad de los lectores mientras que la línea gris describe la de los no-lectores.

Para los autores del estudio, estos hallazgos son una gran noticia para los amantes de las novelas de cualquier género, ya que sienta una clara diferencia entre leer este tipo de material versus leer los periódicos.

“La lectura de libros en lugar de la lectura en general manejan una ventaja de supervivencia”, aseguran.

Leer más de 3,5 horas por semana hizo a un grupo de personas vivir 23 meses más que quienes no leyeron nada

De acuerdo con los investigadores, los beneficios de la lectura se explican mediante la acción de un mediador cognitivo. En otras palabras, en comparación con la lectura de periódicos o revistas, leer libros requiere más facultades cognitivas.

Esto, sumado al hecho de que la lectura de novelas favorece nuestra empatía y tolerancia, promueve el pensamiento positivo, estimula la creatividad, nos ayuda a resolver problemas y nos distrae de pensamientos negativos, hace que leer sea una de las actividades más sanas y constructivas que una persona puede practicar.

Fuente: Science Direct

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