Depression / Cortesía de Pixabay

Una investigación reciente ha determinado que los cerebros de las adolescentes que participan en formas graves de autolesión, incluido el corte, son similares a las observadas en adultos con trastorno límite de la personalidad, una enfermedad mental grave y difícil de tratar.

Algunos de los síntomas de esta enfermedad grave incluyen: un patrón recurrente de inestabilidad en las relaciones, esfuerzos para evitar el abandono, alteración de la identidad, impulsividad, inestabilidad emocional y sentimientos crónicos de vacío, entre otros.

El Dr. Theodore Beauchaine, autor principal del estudio y profesor de psicología en la Universidad Estatal de Ohio, ha observado una reducción del volumen cerebral en las jóvenes con estas características, se han confirmado igualmente cambios biológicos y no solo de comportamiento. Este hallazgo implica que se deben iniciar esfuerzos adicionales para prevenir y tratar lesiones autoinfligidas.

Es de resaltar que las autolesiones han sido reconocidas como un factor de riesgo para el suicidio. Esta investigación es la primera en destacar los cambios físicos en el cerebro en las adolescentes que se hacen daño a sí mismas. Estos hallazgos son especialmente importantes debido a los aumentos recientes en la autolesión en los EE.UU., los cuales afectan a casi el 20 por ciento de los adolescentes y comienzan a ser visto desde la infancia, afirmó Beauchaine.

Uno de los hallazgos establece que “Las niñas están comenzando a autolesionarse a edades cada vez más jóvenes, muchas antes de los 10 años”, afirma el investigador. Los cortes y otras formas de autolesión a menudo preceden al suicidio, que aumentó entre las niñas de 10 a 14 años en un 300 por ciento entre 1999 y 2014, según datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

Igualmente, se ha evidenciado un aumento del 53% en el suicidio de niñas adolescentes y mujeres jóvenes. La autolesión también se ha relacionado con el diagnóstico posterior de la depresión y el trastorno límite de la personalidad.

En los adultos con trastorno de la personalidad, las anomalías estructurales y funcionales están bien documentadas en varias áreas del cerebro que ayudan a regular las emociones, pero hasta ahora no existían antecedentes que hubiesen examinado los cerebros de las adolescentes que se autolesionan para observar la similitud en los cambios.

El nuevo estudio, que aparece en la revista Development and Psychopathology, incluyó a 20 niñas adolescentes con antecedentes de autolesiones graves y 20 niñas sin antecedentes de autolesiones.

Cada niña fue sometida a imágenes de resonancia magnética cerebral. Cuando los investigadores compararon los volúmenes cerebrales generales de las 20 niñas que se autolesionaban con las del grupo de control, encontraron una clara disminución del volumen en partes del cerebro llamadas corteza insular y giro frontal inferior.

Estas regiones, que están una al lado de la otra, son dos de varias áreas donde los volúmenes cerebrales son más pequeños en adultos con trastorno de límite de personalidad, que, como el corte y otras formas de autolesión, es más común entre las mujeres. Las pérdidas de volumen cerebral también están bien documentadas en personas que han sufrido abuso, negligencia y trauma, resalta Beauchaine.

El estudio también encontró una correlación entre el volumen cerebral y los niveles de desregulación de las emociones de las niñas, informadas por ellas mismas, y recopiladas durante las entrevistas previas a las exploraciones cerebrales.

Beauchaine señala que este estudio no significa que todas las niñas se dañen a sí mismas. Sin embargo, destaca una clara necesidad de hacer un mejor trabajo con la prevención y la intervención temprana.

“Estas chicas están en alto riesgo de suicidio eventual. La autolesión es el predictor más fuerte de suicidio fuera de los intentos de suicidio anteriores”, apuntó Beauchaine. “Pero es muy probable que haya una oportunidad aquí para evitar eso. Sabemos que estas regiones del cerebro son realmente sensibles a factores externos, tanto positivos como negativos, y que continúan desarrollándose hasta mediados de los años 20”, señaló.

Los estudios anteriores han demostrado que los adolescentes que se autolesionan son más ansiosos, deprimidos y hostiles que sus compañeros que también son remitidos a expertos en salud mental. Según Beauchaine, esta nueva evidencia de volumen cerebral argumenta que la autolesión pueda considerarse como un signo potencial de enfermedad grave y mortal.

Añadió que actualmente no hay proyectos de prevención importantes dirigidos a niñas preadolescentes en los Estados Unidos. En cambio, la mayoría de las intervenciones actuales comienzan en la adolescencia cuando el riesgo de autolesión es mayor.

Beauchaine afirma que mucha gente reacciona ante las chicas que se cortan diciendo que lo hacen para llamar la atención; contrario a este juicio, se debe tomar en serio el problema y enfocarse en la prevención. Es mucho más fácil prevenir un problema que revertirlo.

Resalta que es importante reconocer que la investigación no establece si la disminución del volumen cerebral observado en el estudio precedió a la autolesión o surgió después de que las niñas comenzaran a lesionarse. Según Beauchaine, se necesitan más estudios que permitan precisar los cambios cerebrales para ayudar a los investigadores a comprender mejor la relación entre las diferencias estructurales y las autolesiones, así cómo podrían corresponder a la DBP y otros trastornos mentales.

“Si podemos aprender más acerca de cómo llegaron los adultos con trastornos psiquiátricos, estamos en una posición mucho mejor para cuidar a las personas con estas enfermedades, o incluso evitar que ocurran”, afirma el investigador.

Un estudio publicado anteriormente en estas mismas niñas se aplicó RM funcional durante una tarea en la que podían recibir recompensas monetarias. Los investigadores observaron respuestas cerebrales disminuidas para recompensar a las niñas con antecedentes de autolesión, resultados que parecían similares a los estudios previos de adultos con trastornos del estado de ánimo y trastornos de la personalidad límite.

“La autolesión es un fenómeno que está aumentando y que es menos común fuera de los Estados Unidos. Está diciendo algo sobre nuestra cultura que esto está sucediendo, y debemos hacer todo lo posible para buscar formas de prevenirlo”, afirmó Beauchaine.

Referencias del estudio original: Beauchaine, Theodore & L. Sauder, Colin & Derbidge, Christina & Uyeji, Lauren. (2018). Self-injuring adolescent girls exhibit insular cortex volumetric abnormalities that are similar to those observed in adults with borderline personality disorder. Development and Psychopathology. in press. doi: 10.1017/S0954579418000822

Fuente: Psychcentral

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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