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¿Te han dicho que no eres nada simpático por las mañanas? Podría ser más normal de lo que piensas.

De acuerdo con datos de la National Sleep Foundation, un 45 por ciento de la población estadounidense no duerme lo suficiente, una estadística que fácilmente puede extenderse a regiones de América Latina y el mundo donde se comparte un sistema horario de organización laboral similar y un estilo de vida agitado.

La falta de sueño, que en el pasado se consideraba inofensiva además de la evidente incomodidad de la somnolencia matutina, ha sido relacionada por numerosos estudios con una mayor propensión al desarrollo de problemas físicos como enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad. Ahora, un estudio reciente publicado en la revista Cognitive Therapy and Research sugiere que la insuficiencia de sueño conduce también a un estado de salud mental desmejorado en el que las personas pierden algo de su habilidad para pensar en positivo. 

Esto podría parecer irrelevante para algunos (en especial si el pensamiento positivo no forma parte de su rutina diaria), no obstante, los investigadores opinan que esta inhabilidad puede ser un síntoma obvio y grave de depresión que, en caso de pasar inadvertido, podría llegar a ser peligroso.

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En palabras de Ivan Vargas, autor principal del estudio: «A modo general, tenemos una tendencia a fijarnos en los estímulos positivos en nuestro entorno. Tendemos a enfocarnos en los positivo más que en otra cosa, pero ahora notamos que la privación del sueño puede revertir ese principio. La depresión se caracteriza principalmente por ser una tendencia a pensar y sentir de forma negativa o triste, pero más que eso, la depresión se relaciona con sentirse menos positivo, incapaz de experimentar alegría. De modo similar, si no duermes lo suficiente, eso reduce tu habilidad para fijarte en las cosas positivas, lo cual, con el tiempo, confiere un alto riesgo de depresión». 

En su estudio, Vargas y su equipo examinaron a 40 adultos sanos asignados al azar a 28 horas consecutivas sin dormir o un total de ocho horas de sueño. Todos los participantes participaron en una prueba computarizada que midió su exactitud y tiempo de respuesta en la identificación de caras felices, tristes y neutrales para evaluar cómo prestan atención a la información positiva o negativa.

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El equipo encontró que aquellos que estaban agudamente privados de sueño tenían menos probabilidades de centrarse en las caras felices. No necesariamente se centran más en lo negativo, pero eran menos propensos a centrarse en lo positivo. El estudio puede tener implicaciones para aquellos que experimentan depresión o ansiedad.

Por supuesto, hay muchos síntomas de depresión, pero una calidad de sueño pobre se asocia con un síntoma particularmente severo según este estudio

Los investigadores encontraron que aquellos participantes con un historial de síntomas de insomnio fueron menos sensibles a los efectos de la pérdida de sueño. Los autores creen que esto podría ser debido a que aquellos con un historial previo de síntomas de insomnio tienen más experiencia en condiciones de privación de sueño y han desarrollado métodos de adaptación para modular el efecto de la pérdida de sueño.

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Vargas y sus colegas presentaron recientemente un estudio relacionado en SLEEP 2017, la 31ª Reunión Anual de Profesionales de la Sociedad del Sueño LLC. En esta ocasión, Vargas y su equipo presentaron el vínculo entre el insomnio y el suicidio; de acuerdo con sus investigaciones, las personas que sufren de insomnio son tres veces más propensas a informar pensamientos de suicidio y muerte en los últimos 30 días que quienes mantienen un ritmo de sueño saludable.

Fuente: Science DailyPerelman School of Medicine at the University of Pennsylvania

Rita Arosemena P.
Graduada en Comunicación y especialista en Educación Superior. Amante de la literatura, el arte y las ciencias (y del café. El café no se lo toquen). Le interesan especialmente la neuropsicología, la psicología evolutiva y la psicopatología. Le apasiona la música francesa y no tiene nada contra Freud.

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