Recientes análisis publicados en el Journal of Advanced Nursing sugieren que las madres que son más extrovertidas y menos ansiosas son más propensas a amamantar y continuar amamantando a sus bebés que las madres que son introvertidas y ansiosas. Estos resultados indican que las nuevas madres con personalidades específicas podrían necesitar de apoyo adicional y educación que les ayude a obtener conocimientos sobre la lactancia materna y a sentirse seguras consigo mismas.

Se sabe que amamantar tienen importantes beneficios tanto para la madre como para el bebé, por ejemplo: los bebés amamantados tienen menos probabilidades de sufrir de infecciones y alergias y son menos propensos a sufrir de sobrepeso, mientra que las madres que amamantan son menos propensas a desarrollar algunos tipos de cáncer. Sin embargo, en los últimos años se ha visto una significativa reducción del amamantamiento y un incremento de la utilización de fórmulas especializadas para alimentar al bebé. Esto ha preocupado a la comunidad pediátrica y ha motivado diversos estudios sobre el rol de la educación, la edad y la relación con el amamantamiento por parte de la madre; sin embargo este estudio profundiza la relación entre la personalidad de la madre y el amamantamiento.

Las mujeres ansiosas encontraron que amamantar era más difícil

Para realizar el estudio, la Dra. Amy Brown y su equipo de la Universidad Swansea en el Reino Unido, les aplicó un cuestionario a 602 madres con bebés de 6 a 12 meses de edad, que examinaba la personalidad, actitudes y experiencias durante el amamantamiento.

Los resultados demostraron que las madres que son extrovertidas y son más estables emocionalmente fueron significativamente más propensas a iniciar y continuar el amamantamiento por más tiempo. En cambio, las madres introvertidas o ansiosas fueron más propensas a usar fórmula para bebés o solo amamantan durante un breve período de tiempo.

Los investigadores creen que estos hallazgos pueden ser explicados por el vínculo entre la personalidad de las madres y sus actitudes y las experiencias durante el amamantamiento. Las madres que eran más introvertidas se sintieron más conscientes sobre el acto de amamantar frente a otros y fueron más propensas a alimentar a sus bebés con fórmula. Las mujeres ansiosas encontraron que amamantar era más difícil y sintieron que no podían obtener el apoyo que necesitaban. Estos factores se relacionaron con bajos promedios de lactancia materna.

La Dra. Brown concluyó:

“El mensaje importante de los resultados es que algunas madres pueden enfrentar más desafíos con la lactancia en función de su personalidad en general. Aunque es posible que quieran dar el pecho, las madres más introvertidas o ansiosas pueden necesitar más apoyo en el fomento de la confianza y el aprendizaje sobre cómo resolver los problemas , y pueden necesitar estímulo para asegurarse de que tienen acceso a los servicios de apoyo a la lactancia que están disponibles.”

Fuente: AlphaGalileo
Imagen:  Milkwooders (Flickr)

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