Ideación suicida / Photo by Moira Dillon

Hay evidencia de que los niños no entienden la base biológica de la muerte hasta cerca de los 7 años. A los 4 años empiezan a distinguir lo que puede y lo que no puede morir y para los 5 o 6 años entienden que la muerte es un estado permanente e irreversible (Slaughter, 2005).

Se sabe que los niños con depresión piensan sobre la muerte más que sus pares no deprimidos, por eso un grupo de científicos se propuso conocer si su comprensión de la muerte es más o menos avanzada que la de sus pares sin depresión. La importancia de este dato reside en saber si la expresión de pensamientos suicidas (ideación suicida) en niños pequeños podría representar un deseo real y una compresión clara de lo que significa finalizar su vida.

Metodología

Para el estudio se contó con datos de una prueba aleatoria controlada sobre terapia de desarrollo emocional e interacción padre-hijo, para el tratamiento de la depresión en preescolar. La muestra incluyó a 22 niños deprimidos con ideación suicida, 57 niños deprimidos sin ideación suicida y 60 pares saludables de la misma edad (3 a 6.11 años).

Antes de comenzar el tratamiento, los chicos completaron una entrevista guiada por uno de los experimentadores, para medir su comprensión de la cinco conceptos relacionados a la muerte: irreversibilidad (la muerte es permanente), especificidad (solo los seres vivientes pueden morir), universalidad (todos los seres vivientes morirán eventualmente), causalidad (hay eventos que pueden causar la muerte) y cesación (los procesos del cuerpo se detienen con la muerte).

Resultados

Niños deprimidos de tan solo 4 años con ideación suicida tienen una comprensión sólida de lo que significa morir.

Los que demostraron mayor comprensión de los cinco componentes antes nombrados fueron los niños deprimidos con ideación suicida. El 100% de los niños del grupo antes nombrado fueron capaces de describir razonablemente eventos que pueden causar la muerte, comparados con el 61% de los niños deprimidos sin ideación suicida y el 65% de los niños sin depresión.

Además se observó que tanto la edad como la expresión de ideas suicidas podían predecir independientemente la atribución de muerte a causas violentas. La Dra. Hennefield dice: “Cuando se les pidió que describieran un evento que puede causar la muerte, los niños más grandes y los niños con ideación suicida, eran más propensos a describir una causa violenta como disparos, apuñalamientos o envenenamientos”.

Por último, observaron que los niños que pasaban más tiempo mirando televisión, presentaban menor comprensión de la muerte. Los autores creen que puede deberse a que en los programas de televisión los personajes desafían principios biológicos, lo que puede facilitar el aprendizaje de conceptos poco precisos.

Conclusión

El grupo de científicos comenzó el estudio luego de que en la prueba aleatoria controlada observaran tazas de suicidio más altas de lo esperado en esta población. Su intención es aportar guías para clínicos y cuidadores.

Aunque la evaluación de riesgo en estas circunstancias todavía no es clara, los resultados indican que la expresión de pensamientos suicidas en esta población debe tomarse seriamente, explica la Dra. Laura Hennefield, autora principal del estudio.

Referencias del estudio original: Laura Hennefield, Diana J. Whalen, Grace Wood, Mary C. Chavarria, Joan L. Luby. Changing Conceptions of Death as a Function of Depression Status, Suicidal Ideation, and Media Exposure in Early Childhood. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 2019; DOI: 10.1016/j.jaac.2018.07.909

Fuente: Science daily

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