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La autoestima es mucho más que la opinión superficial que cada individuo parece tener de sí mismo.

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No siempre una buena apariencia física o una buena presencia son el reflejo de una autoestima inmejorable; de hecho, ocurre con frecuencia que ciertos intentos férreos por exhibir una imagen externa agradable son en realidad el producto de un autoconcepto pobre y una noción de merecimiento muy baja.

Y es que cuando hablamos de autoestima nos referimos justamente a lo que hay detrás de la máscara social, en el sótano de la imagen auto percibida. La estima personal encierra toda una evaluación emocional subjetiva de las cosas buenas que creemos merecer y las cualidades positivas que creemos tener.

En este aspecto, queda claro que nuestra autoestima determina en gran medida nuestros índices de estrés, estado de ánimo y niveles de satisfacción general en relación con nuestro estilo de vida. Pero ¿qué tanto afecta nuestras redes externas, nuestra capacidad de relacionarnos efectivamente con los demás?

“Las parejas con una baja autoestima desean establecer conexiones interpersonales como todo el mundo pero son muy sensibles al rechazo”

Un estudio realizado por psicólogos sociales de la Universidad de Amsterdam sugiere que nuestra autoestima muy a menudo determina la calidad de nuestras relaciones interpersonales, y que una imagen personal negativa tiende a hacernos percibir nuestro rol dentro de una relación como un sacrificio que está siendo poco apreciado por los demás, lo que a su vez se traduce en una vida de estrés y amargura permanente liderada por una sensación de arrepentimiento.

“Las parejas con una baja autoestima desean establecer conexiones interpersonales como todo el mundo pero son muy sensibles al rechazo”, explica Francesca Righetti, autora del estudio.

“Subestiman la opinión tan positiva que su pareja tiene de ellos y lo mucho que los aman y se preocupan por su bienestar. Además tienden a pensar que los demás no están ahí para respaldarlos, que no están disponibles para brindarles apoyo en momentos de necesidad”. 

Naturalmente, este entramado de caótico negativismo interno produce cambios abruptos en el estado de ánimo de las personas con baja autoestima, así como altos niveles de estrés e insatisfacción con la vida.

“Las personas con baja autoestima se sacrifican tanto como una persona con buena autoestima”

No se trata de una medición exacta de lo poco o mucho que están dispuestas a sacrificarse las personas con un autoconcepto pobre, sino del objeto de dicho sacrificio.

Para los investigadores, el problema radica en que las personas con una baja autoestima tienden a dejar de lado sus preferencias personales, necesidades y prioridades con tal de superponer las de su pareja, algo que tarde o temprano les genera malestar y arrepentimiento.

Al percibir, más adelante, que la otra persona no valora lo suficiente su esfuerzo, experimentan la sensación de estar siendo irrespetados o de hallarse en una relación desequilibrada.

A lo que esta investigación nos permite llegar, según Righetti, es a deducir medidas de intervención apropiadas y efectivas para ayudar a parejas y personas con baja autoestima a poner en práctica una interpretación más saludable del mundo y sus propias relaciones interpersonales.

“Si tienes una pareja con problemas de autoestima”, dice Righetti, “demuéstrale lo mucho que la aprecias y lo agradecido que estás por su sacrificio. Ella necesita reafirmar que has notado y que aprecias sus esfuerzos.

Si eres tú quien experimenta problemas de autoestima, intenta no asumir que tu pareja no se ha dado cuenta de lo que has hecho por la relación. En lugar de eso, habla con ella de forma constructiva acerca de lo que has hecho y lo mucho que significa esto para ti”. 

Fuente: SPSP; Psych Central

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