Hace dos semanas el Consejo Constitucional de Francia declaró como inconstitucional el artículo que prohibe el uso del castigo físico sobre los niños. Según ellos, dicha prohibición supone una intromisión en la privacidad de las familias y en los métodos de crianza empleados por las mismas. Paradójicamente las investigaciones han demostrado durante los últimos 50 años que el castigo físico no sirve para mejorar la conducta de los niños y que además genera repercusiones a corto y largo plazo sobre su salud. Nosotros publicamos un análisis de la evidencia sobre el castigo físico y puedes leerla aquí.

Sponsor exclusivo

La web de noticias Infobae publicó una nota sobre la medida francesa y añadió algunas opiniones imprecisas sobre el castigo físico que quiero comentar:

Diane de Bourghesdon, consultora de la revista Causeur:

“En el caso del chirlo, el progreso social esperado es la abolición de toda relación jerárquica entre padres e hijos, en una lógica igualitarista empujada hasta el absurdo, y ardientemente deseada por las instancias supranacionales (Convención Internacional por los Derechos del Niño, Convención de Naciones Unidas)”

La Convención Internacional por los Derechos del Niño tiene la responsabilidad de proteger a todos los niños, contra cualquier tipo de violencia. Los niños son personas, tienen derechos a un trato digno y respetuoso. No podemos establecer una jerarquía entre padres e hijos basados en la violencia porque la violencia genera más violencia y deteriora el vínculo familiar. La interpretación de Bourghesdon es extremadamente sesgada y no está acorde con ningún hallazgo científico.

“privar a los padres de esta posibilidad cuando ningún otro argumento es eficaz implica quitarles una herramienta educativa en momentos en que muchos ya se sienten desamparados, en el contexto de una sociedad que con demasiada frecuencia tolera el mal comportamiento”.

El castigo físico no es una herramienta educativa, primero porque no funciona. Ya está más que demostrado que la conducta indeseada vuelve con más intensidad luego de que el niño recibe la nalgada, correazo, chirlo o como quieran llamarlo. Segundo, se corre el riesgo de que el padre, al no obtener respuesta deseada incremente la fuerza física para intentar controlar la conducta del niño y lo acabe maltratando fisicamente. Los métodos de crianza que han demostrado ser más efectivos son aquellos en los que se refuerza los comportamientos deseados y se le enseñan conductas contrarias a los comportamientos indeseados. Aumentar la atención de los padres sobre el mal comportamiento solo agrava más el problema.

Claudia Peiró, autora del artículo en Infobae:

También hacen referencia a los trastornos de personalidad y conducta que acarrean los castigos corporales, citando en apoyo estudios de diversas instituciones. Esto es indudable, pero no se hace diferencia en estos comentarios entre el maltrato y la violencia corporal crónicos y una eventual “corrección física ligera”, como la que se cita más arriba y a la que, admiten, una inmensa mayoría de padres en Francia apela de tanto en tanto.

Las investigaciones si han hecho una distinción teórica precisa entre el castigo físico (golpes con mano abierta que no generan hematomas, cortes o huesos rotos) y los efectos nocivos son constantes en diferentes países y culturas y se mantienen hasta la vida adulta de los niños. Es peligroso que se escriba una nota en un medio popular como Infobae y no se investigue seriamente lo que dicen las investigaciones.

Suecos arrepentidos:

En Suecia, país pionero en considerar a los niños sujetos de derecho, está surgiendo un debate sobre los resultados de una crianza en la que el menor es rey y no hay autoridad que lo limite. “Los chicos suecos (…) deciden todo: qué hacer, cuándo acostarse, qué ver en la tele y hasta donde veraneará la familia. Interrumpen a los adultos en la mesa. Se niegan a cumplir las consignas de los maestros. En síntesis, son maleducados”, señala un crítico de esta equiparación del estatus de los menores con el de los adultos.

Otro error: Hacer una generalización sobre toda la sociedad Sueca a partir de la declaración de un solo crítico–que no se nombra en el artículo de Infobae— de la prohibición del castigo físico y que responsabiliza a los padres de los problemas de conducta de sus hijos porque no usan la violencia para corregirlos. Esa es una idea bastante popular para cualquiera que no ha analizado lo que realmente dicen los datos y se basa solo en su experiencia para opinar sobre la tendencias conductuales de los niños.

Infobae perdió una excelente oportunidad para explicarle a su audiencia las razones que hacen necesarias las políticas de protección infantil contra cualquier uso de violencia y en vez de ello se concentró en opiniones y exageraciones que son popularmente aceptadas pero que no son congruentes con los datos científicos. Parece que es más importante hacer sentir a los lectores que tienen la razón en vez de aprovechar la oportunidad para explicarle la evidencia sobre un tema tan importante como este.

Imagen: The Star