El País entrevistó a José Manuel Martínez Sierra, español y profesor en la prestigiosa universidad de Harvard para conocer cuales son las principales diferencias entre el sistema educativo español y el estadounidense. En la entrevista Martinez Sierra dijo muchas cosas interesantes que nos ofrecen un ángulo diferente para evaluar cómo está también el sistema educativo en los diferentes países de Latinoamérica, pero aquí les comparto la que más me impactó:

La formación universitaria está demasiado encasillada. Si uno se va al Nasdaq -el mercado de valores norteamericano- comprueba que el 75% de las empresas no existían hace 10 años. Los empleos del futuro no están claros y por eso la especialización por sí sola ya no sirve. Hacen falta perfiles muy transversales. En Harvard los estudiantes no escogen especialización hasta el quinto año, cuando comienzan su máster. Durante los primeros cuatro años siguen el llamado Liberal Arts, un programa académico en el que ellos escogen las asignaturas que les interesan vinculadas con matemáticas, psicología, física o derecho, entre otras. La idea es que tengan una formación básica en todos los campos. En una politécnica española no oyes hablar de Kierkegaard. En cambio, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) ofrece una formación técnica con complementos humanísticos y tiene profesores como Noam Chomsky, considerado el pensador contemporáneo más importante. Las habilidades para los nuevos empleos no se aprenden en un máster y quien venda eso está mintiendo. El gran valor del sistema público en España es la universalización de la educación superior. Ahora hay que dar el salto a la excelencia.

Siempre me ha parecido demasiado apresurado el sistema educativo que le exige a los chicos de 18 años que se decidan por una carrera universitaria y un futuro concreto, cuando ellos todavía no saben realmente qué quieren con sus vidas y cuando los tests vocacionales no dan ningún tipo de respuesta concreta. Siempre pensé que deberíamos ofrecerle la oportunidad a los estudiantes universitarios de explorar todas las vías de su interés académico antes de comprometerlos con una carrera, así como lo hace el sistema académico en Estados Unidos. Creo que es un modelo digno de tomar en cuenta.

Lee la entrevista completa en El País.

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