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Las relaciones atraviesan procesos de cambio y crecimiento todo el tiempo. Una experiencia común que suele representar un gran desafío para cualquier pareja son las etapas de altibajos que nos hacen sentir que perdemos contacto emocional con la persona que amamos, lo que a su vez nos llega a replantearnos la estabilidad y hasta el propósito de la relación.

No todas las etapas difíciles conllevan el rompimiento irremediable de una pareja, de hecho, muchas separaciones podrían evitarse si las personas aprendieran a afrontar de manera asertiva sus miedos, dudas y preocupaciones y aceptaran — en lugar de negar — los obstáculos como una oportunidad para crecer.

Este artículo recopila algunas de las recomendaciones más importantes compartidos por el Gottman Institute para fortalecer los cimientos de una relación que atraviesa momentos difíciles y poder reconectarte emocionalmente con tu pareja.

Acepta los intentos de reconexión

Muchas personas se ignoran entre ellas cuando hay un malentendido o disgusto de por medio. Se aíslan a sí mismas conducidas por el enfado y esto hace fácil que dejen de lado las necesidades emocionales de sus parejas. No es que sea un acto de malicia, de hecho es natural y positivo permitirnos experimentar plenamente tanto nuestras emociones positivas como las negativas; sin embargo, establecer un periodo de aislamiento demasiado prolongado puede llevarnos a perjudicar la cercanía emocional que hemos de tener con nuestra pareja.

La clave es saber identificar cuándo la otra persona está intentando acercarse a nosotros y ayudarla a hacerlo, o en caso contrario, atrevernos a tomar la iniciativa para alcanzar un punto de conciliación.

Comprende que tu pareja y tú poseen mapas emocionales distintos

El hecho de que tu pareja no vea las cosas del modo en que tú las ves no significa que sea tu enemiga. Todos desarrollamos mapas emocionales distintos con base en nuestras experiencias de vida, nuestras preferencias y nuestra propia personalidad, de modo que esperar una compenetración absoluta con alguien más podría servir únicamente para generarnos frustración.

En lugar de establecer los parámetros intocables para definir cómo debería o no actuar nuestra pareja, es mucho más conveniente enfocarnos en entender que ella tiene su propia visión del mundo, gustos particulares, preocupaciones, miedos, estrés y, especialmente, que resulta muy improbable que sea capaz de leernos la mente y adivinar lo que estamos pensando al menos que lo compartamos.

Este es un error común en muchas personas: asumir que el amor influye en la habilidad para leer la mente de los demás y adivinar todo el tiempo lo que alguien quiere o necesita. En lugar de esto, la mejor opción es hacer preguntas, recordar las respuestas y seguir haciendo preguntas para llegar a una conclusión sólida de las cosas.

Construir una base fuerte de respeto hacia el otro

El respeto va desde estar dispuestos a escuchar a nuestra pareja sin interrumpirla, aún cuando nos morimos de ganas por hablar, hasta aprender a aceptar las conductas en ella que tal vez no nos gustan pero que hacen parte irremediable de su esencia.

Respetar a la persona que amamos es respetar la figura de la relación. Es imposible permanecer conectado emocionalmente a alguien si pretendemos todo el tiempo generar un cambio forzado en su manera de ser o pensar, así que la idea es fortalecer la consideración y el amor a nuestra pareja a través del respeto y el reconocimiento de sus cualidades.

Cuando tu pareja haga algo positivo, por ejemplo, darle las gracias o felicitarla es una gran forma de hacerle saber que apreciamos la persona que es, que nos importa verdaderamente lo que hace por nosotros y por la relación. De este modo, la proximidad emocional crece y la pareja se fortalece en bases más duraderas que los obsequios y los detalles pasajeros.

Fuente: Psych Central; Your Tango

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