Muy buen texto de Francisco Alcoba:
Pensar en profundidad siempre ha requerido fricción: tiempo, esfuerzo y demora en la recompensa. No como virtud moral, sino como condición técnica del aprendizaje. La repetición en matemáticas no castiga; estructura. La lectura lenta no frena; fija. La escritura no estorba; ordena.
El problema no es la fricción en sí, sino la confusión entre dos tipos distintos. Existe una fricción inútil, la que bloquea sin aportar nada, y una fricción formativa, la que permite que el conocimiento se asiente. La economía digital es extraordinaria eliminando la primera y, sin pretenderlo, muy eficaz erosionando la segunda.
Cuando el conocimiento llega en píldoras, el cerebro puede sentir progreso sin haberlo consolidado. No por falta de información, sino porque el entorno dificulta el gesto clave del aprendizaje: quedarse, volver, comparar, dudar. La siguiente idea aparece antes de que la anterior haya reposado.