Buen video, aunque mezcla referencias legítimas con algo de lenguaje neurocentrista típico de la divulgación pop en YouTube, ese de «el cerebro prefiere» o «el cerebro archiva», que dramatiza más de lo necesario. La teoría de Deci y Ryan, la cinta edónica de Brickman y el trabajo de Crocker sobre contingencias de la autoestima están bien usados. Lo que no convence es «ceguera temporal», que no es un término establecido en psicología.
Lo más valioso es que no asume que hay algo dañado en la persona por no querer celebrar su cumpleaños, y creo que ahí está el punto central. El problema no es no celebrar, sino la expectativa social de que hay que tener una gran celebración, porque cuando eso no se cumple las personas sufren innecesariamente.
Yo soy uno de ellos. Le agregaría una capa más conductual: no celebrar también puede ser el resultado de una historia de reforzamiento muy diferente a la del promedio. Si creciste en un ambiente donde las celebraciones eran escasas, inconsistentes o decepcionantes, el comportamiento de anticipar y emocionarse simplemente no se reforzó y con el tiempo se extinguió. No es solo indefensión aprendida en el sentido cognitivo, sino que el festejo nunca se convirtió en una conducta funcionalmente relevante.
En mi caso me identifico más con la autodeterminación, aunque explicada en términos conductuales: mis reforzadores están principalmente bajo control interno, no dependen de eventos sociales externos para mantener mi bienestar. El cumpleaños simplemente no está en mi jerarquía de reforzadores relevantes. Y algo de historia de extinción también hay: cuando una conducta, en este caso anticipar y celebrar, se asocia repetidamente con ausencia de reforzamiento o con resultados decepcionantes, deja de emitirse.