Los horarios laborales impredecibles aumentan el riesgo de separación de pareja
Entre trabajadores casados con horarios completamente estables, el 94% seguía casado nueve meses después. Entre los que enfrentaban cuatro o cinco tipos de inestabilidad horaria, ese número cayó a 82%. La diferencia no es menor, y según un nuevo estudio publicado en el Journal of Marriage and Family, tiene una causa concreta: la imprevisibilidad del horario laboral en sí misma, más allá del salario o la estabilidad del empleo.
La investigación, liderada por Kristen Harknett (Universidad de California, Berkeley) como parte de The Shift Project, analizó datos longitudinales de 6.918 trabajadores por hora del sector retail y gastronómico en Estados Unidos, casados o convivientes al momento de la primera encuesta, con seguimiento a los nueve meses.
Qué mide inestabilidad horaria
El estudio construyó un puntaje de cero a cinco según cuántas de estas condiciones había experimentado cada trabajador en el mes previo: estar disponible «on-call», cancelación de turnos, cambios de horario de último momento, aviso con menos de dos semanas de anticipación, y turnos «clopening» (cerrar de noche y volver a abrir temprano al día siguiente).
Resultados
En parejas convivientes no casadas, el patrón fue similar: 87% de relaciones intactas con horarios estables, contra 75% con inestabilidad alta. Pero acá el efecto apareció antes: bastaban tres condiciones de inestabilidad para elevar el riesgo de separación, mientras que en los matrimonios el impacto se concentró en los niveles más extremos.
Hubo una diferencia por género en las parejas casadas: la inestabilidad horaria de los hombres se asoció con más riesgo de divorcio que la de las mujeres (12 puntos porcentuales de caída contra 4). El estudio no explica el mecanismo detrás de esta diferencia; los propios autores la plantean como hipótesis, no como hallazgo probado: la impredecibilidad crónica podría leerse, dentro de la pareja, como un signo de precariedad laboral que choca con expectativas tradicionales sobre el rol de proveedor. Es una interpretación posible, no una conclusión que el diseño del estudio permita confirmar.
Para descartar que se trate de rasgos personales que generan tanto horarios inestables como relaciones inestables, el equipo construyó una medida de inestabilidad «esperada» según empleador, antigüedad, edad y educación del trabajador, sin depender del reporte subjetivo. Esa medida también se asoció con separación, lo que apoya que es la condición laboral, y no un rasgo oculto de la persona, la que explica el efecto.
Referencia: Harknett, K., K. Bruey, and E. Kuhlman. 2026. “ Predictably Unstable?: Precarious Work and Precarious Relationships in the U.S..” Journal of Marriage and Family 1–17. https://doi.org/10.1111/jomf.70107.