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  • Psicología aplicada

¿Por qué las personas con trastornos psiquiátricos tienden a formar pareja entre sí?

  • David Aparicio
  • 04/02/2026

Un nuevo estudio masivo confirma algo que los clínicos venimos observando desde hace tiempo: las personas con un trastorno psiquiátrico tienen mayor probabilidad de emparejarse con alguien que comparte la misma condición. Y este patrón no es exclusivo de una cultura o época específica.

La investigación, publicada en Nature Human Behaviour, analizó datos de más de 14.8 millones de personas en Taiwán, Dinamarca y Suecia. Los hallazgos muestran que cuando uno de los miembros de la pareja tiene un diagnóstico psiquiátrico, el otro presenta probabilidades significativamente mayores de compartir el mismo trastorno o desarrollar otra condición mental.

Lo que sabemos sobre este fenómeno

El equipo de investigación examinó nueve condiciones: esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión, ansiedad, TDAH, autismo, TOC, trastornos por uso de sustancias y anorexia nerviosa. En todos los casos, el patrón se mantuvo consistente a través de países, culturas y generaciones.

«El resultado principal es que el patrón se sostiene independientemente del contexto cultural y generacional», explica Chun Chieh Fan, investigador del Laureate Institute for Brain Research y coautor del estudio. Incluso los cambios en los sistemas de atención psiquiátrica durante los últimos 50 años no han modificado esta tendencia.

Los datos abarcaron cohortes de nacimiento desde 1930 hasta 1990, y revelan algo interesante: para la mayoría de los trastornos, la probabilidad de que ambos miembros compartan un diagnóstico aumentó ligeramente con cada década. Este incremento fue particularmente notable en trastornos relacionados con el uso de sustancias.

Tres explicaciones posibles

Aunque el estudio no investigó las causas directas del fenómeno, los investigadores proponen tres hipótesis que vale la pena considerar:

Selección por similitud: Las personas podrían sentirse naturalmente atraídas hacia quienes comparten experiencias similares de sufrimiento psicológico. Esta comprensión mutua puede facilitar la conexión emocional y reducir la sensación de aislamiento que muchas veces acompaña a los trastornos mentales.

Convergencia ambiental: Compartir un entorno puede hacer que las parejas se vuelvan más parecidas con el tiempo. Jan Fullerton, genetista psiquiátrica de la Universidad de Nueva Gales del Sur, señala que los estresores compartidos podrían precipitar diagnósticos en parejas que ya presentaban vulnerabilidades o síntomas subclínicos.

Estigma y reducción de opciones: El estigma social todavía asociado a los trastornos mentales puede limitar las opciones de pareja para quienes viven con estas condiciones, creando redes sociales más restringidas.

Genes, ambiente, o ambos

Los hallazgos tienen una implicación importante: los hijos de dos padres con el mismo trastorno tienen el doble de probabilidad de desarrollar la condición comparados con hijos que tienen solo un padre afectado.

A primera vista, esto parece confirmar el papel de la genética en los trastornos psiquiátricos. Pero vale la pena detenerse un momento: cuando dos personas con historias de ansiedad o depresión forman pareja, sus hijos no solo heredan genes—crecen también en un ambiente relacional específico, con modelos particulares de regulación emocional y formas específicas de manejar el estrés que se aprenden día a día.

La investigación en psicopatología del desarrollo muestra consistentemente que la expresión de vulnerabilidades genéticas depende del contexto. El «doble riesgo» que menciona el estudio probablemente refleja tanto genes compartidos como ambientes compartidos. Y a diferencia de los genes, los contextos son modificables.

William Reay, genetista estadístico del Menzies Institute for Medical Research, advierte con cautela que necesitamos más investigación antes de modificar cómo comunicamos los riesgos genéticos a nuestros pacientes. Sin embargo, Moinak Bannerjee, del Rajiv Gandhi Centre for Biotechnology, considera que la mayoría de las personas no son conscientes de estos riesgos, por lo que los resultados pueden ser útiles para el asesoramiento de parejas.

Más allá del paciente individual

Estos hallazgos nos invitan a ampliar la mirada. Cuando trabajamos con alguien que tiene un trastorno psiquiátrico, puede ser relevante explorar no solo su historia familiar, sino también la salud mental de su pareja actual o potencial.

Esto no implica desalentar las relaciones entre personas con diagnósticos similares—que pueden ofrecer comprensión y apoyo únicos—sino facilitar conversaciones informadas sobre riesgos, especialmente cuando se consideran tener hijos.

El estudio nos recuerda algo fundamental: los trastornos mentales no ocurren en el vacío. Se desarrollan, se expresan y se perpetúan dentro de contextos relacionales y sociales específicos. Entender estos patrones nos ayuda a ofrecer un cuidado más completo.

Referencia: Fan, C.C., Dehkordi, S.R., Border, R. et al. Spousal correlations for nine psychiatric disorders are consistent across cultures and persistent over generations. Nat Hum Behav 9, 2539–2547 (2025). https://doi.org/10.1038/s41562-025-02298-z

Fuente: Scientific American

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David Aparicio

Editor general y cofundador de Psyciencia.com. Me especializo en la atención clínica de adultos con problemas de depresión, ansiedad y desregulación emocional.

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