- Únete al canal de Psyciencia en WhatsApp y entérate al instante de cada publicación →
- Únete al boletín semanal y recibe lo mejor de la semana directo en tu correo →
Protocolo de respuesta a situaciones de regulación emocional de estudiantes
Este protocolo desarrollado por el Ministerio de Educación de Chile ofrece un marco práctico para que los colegios incorporen en su reglamento interno una guía estructurada frente a la desregulación emocional y conductual de estudiantes. Apunta a cubrir tanto la prevención como la intervención en situaciones en que las estrategias habituales fallan o el riesgo emocional o físico es significativo.
Características del protocolo
- Prevención clara y precisa: invita a identificar estudiantes vulnerables (por ejemplo, por TEA, TDAH o experiencias traumáticas), anticipar sus desencadenantes y ajustar el entorno —como reducir estímulos sensoriales o prever cambios— para disminuir la posibilidad de una crisis.
- Intervención según intensidad:
- En etapas iniciales: cambiar actividad, ofrecer espacios más relajados o apoyos sensoriales, permitir pausas acordadas, usar intereses del estudiante para favorecer la autorregulación.
- En momentos de mayor escalada: trasladar al estudiante a un lugar seguro y tranquilo, contar con tres roles de adulto (encargado, acompañante interno y externo), y registrar todo en una bitácora.
- Solo en casos extremos, considerar contención física —previa autorización familiar y con entrenamiento— y establecer protocolos específicos por alumno.
- Reparación después de la crisis: reestablecer afecto y comprensión, conversar sobre lo ocurrido, generar acuerdos conjuntos para prevenir futuros episodios, trabajar habilidades emocionales, empatía y consciencia de consecuencias. Incluir también al entorno afectado.
- Herramientas útiles: incluye una bitácora detallada como anexo para documentar cada episodio —hora, contexto, reacciones, acciones tomadas, evaluación y aprendizajes.
Este protocolo no es un conjunto genérico. Se basa en evidencia, ajusta respuestas según la intensidad de la situación y pone foco tanto en el estudiante como en quienes lo acompañan. Facilita intervenciones más humanas y efectivas.