- Únete al canal de Psyciencia en WhatsApp y entérate al instante de cada publicación →
- Únete al boletín semanal y recibe lo mejor de la semana directo en tu correo →
¿Hablar tanto de salud mental nos está enfermando más?
Clay Routledge para The New York Times:
En cierto modo, alentar a las personas a pensar y hablar más sobre su salud mental es algo bueno. Ahora hay menos estigma en torno a las enfermedades mentales, y más personas que pueden beneficiarse de la ayuda profesional la están recibiendo. Pero también hay razones para creer que los esfuerzos por llamar la atención sobre las dificultades de salud mental nos están haciendo, de manera inadvertida, más vulnerables a la angustia psicológica.
Empecemos por nuestra creciente concepción de la enfermedad mental. Cuanto más obsesionados estamos con la salud mental, más sensibles nos volvemos a cualquier cosa que pueda calificar como un síntoma y más usamos lenguaje clínico para describir experiencias emocionales normales como el duelo, el agotamiento y la soledad. Esta ampliación de lo que consideramos que cuenta como un trastorno —conocida como deriva conceptual— nos anima a patologizar la vida cotidiana y a vernos a nosotros mismos como mentalmente poco saludables.
Luego está nuestra percepción de qué tan generalizada está la enfermedad mental. Al ampliar lo que se considera un trastorno, comenzamos a verlo en todas partes, incluso en nosotros mismos. Las investigaciones han descubierto que cuando las personas ven publicaciones en las redes sociales que normalizan los trastornos de ansiedad, se vuelven más propensas a pensar que padecen uno.
El problema no es solo que las personas hagan diangósticos erroneos sino que hablar constantemente de la salud mental y ampliar las categorías diagnósticas pueden empeorar activamente la salud mental:
Pero el problema no es solo que muchas personas se den diagnósticos incorrectos. También es que estas percepciones erróneas pueden poner a las personas en el camino de desarrollar una mala salud mental: una especie de profecía autocumplida. Cuando en un estudio se alentó a las personas a adoptar una visión amplia de lo que constituye un trauma, reportaron mayores niveles de angustia después de ver un fragmento de película con contenido perturbador y fueron más propensas a describir la experiencia como algo personalmente traumático.
El artículo me parece muy bueno porque plantea una mirada más matizada sobre la salud mental. Soy profesional de salud mental, y esta página también lo es, así que jamás diría que el tema no importa. Pero sí me preocupa la obsesión que existe alrededor de él, al punto de que, como bien señala el artículo, estamos creando problemas donde no los hay. Coincido totalmente y te recomiendo leerlo.