Intención vs. función: lo que un video de pareja enseña sobre análisis conductual
Hace unos días me encontré este video en Instagram. Me sacó una buena carcajada, pero también me hizo reflexionar sobre la diferencia entre la intención y el efecto de las intervenciones en la clínica. Por favor míralo, ríete, y luego analicemos:
Como solo es una pequeña viñeta o fragmento, te pido que tomes estas hipótesis con liviandad. Si sabes de conductismo y ves otras posibilidades de análisis, siéntete libre de comentarlas enviándome un correo aquí. No soy experto y me gustaría leerlos.
Análisis
Ella podría estar intentando aplicar un castigo negativo para reducir alguna conducta de su esposo, retirándole la interacción. O podría estar intentando aumentar una conducta específica de él (que la busque, le preste atención, restablezca la comunicación) a través de una pregunta que funciona como mando: «no te has dado cuenta que tenemos dos días sin hablarnos, ¿qué vamos a hacer?». Para que esto funcionara como reforzamiento, tendría que reforzar esa conducta de acercamiento cuando ocurriera. Esa parece ser la contingencia que ella estaba intentando establecer.
El problema es que él responde «dame dos más», a modo de súplica o pedido.
Veamos:
- Si lo dice como quien está disfrutando la situación, la explicación más probable es reforzamiento positivo: el silencio, o algo que ocurre bajo esa ausencia de interacción (menos demandas, más espacio propio, ausencia de una dinámica que le resulta aversiva cuando ella habla), ya estaba funcionando como un reforzador apetitivo en sí mismo. A él le gusta el silencio que se generó y pide que continúe.
- Si en cambio lo hubiera dicho con un tono de estar posponiendo algo incómodo, la lectura sería otra: reforzamiento negativo, donde «dame dos más» funcionaría como conducta de evitación, reforzada por el escape (o la posposición) de una conversación que anticipa como aversiva.
En cualquier caso, y esto es lo más importante, la intención no determina la función de una contingencia. Aunque ella haya generado este silencio con la intención de modificar la conducta de su pareja, necesitamos observar si esa conducta efectivamente cambia en la dirección esperada. Acá, la contingencia que ella estableció no produjo la conducta que esperaba.
Además, hay que considerar la relación temporal entre la conducta y la consecuencia. Cuanto más próxima esté la consecuencia a la conducta, más clara suele ser la relación funcional entre ambas. Si el reforzador aparece mucho tiempo después, resulta más difícil establecer que ese cambio posterior se debe a esa consecuencia.
Si él ya estaba obteniendo algo valioso del silencio, esa condición podía estar compitiendo con la consecuencia que ella esperaba producir. Ella hace la pregunta buscando modificar la conducta de su esposo, pero él obtiene algo (apetitivo o de escape, según el tono) precisamente de mantener la situación como está. La contingencia que ella diseñó terminó alineada con una función muy distinta de la que aparentemente esperaba.
¿Por qué todo este análisis?
Creo que este análisis nos ofrece una reflexión que puede pasar mucho en la clínica: diseñamos una intervención con una intención clara, y la contingencia real termina teniendo una función completamente distinta a la que planeamos.
Nos puede pasar más seguido de lo que creemos, , muchas veces sin que nos demos cuenta. Cuando respondemos rápido a un mensaje de un paciente fuera de sesión «para contenerlo», podemos estar reforzando justo la conducta de buscar contención por esa vía, en lugar de fortalecer los recursos que trabajamos en consulta. Cuando ignoramos una conducta pensando que la estamos extinguiendo, pero esa misma conducta ya le está produciendo algo valioso en otro contexto (atención de un tercero, alivio de una tarea, escape de una situación), no hay extinción posible: estamos compitiendo con un reforzador que no controlamos, y perdiendo. Cuando creemos estar castigando con un silencio, una distancia o un límite, y ese silencio termina siendo precisamente lo que la otra persona necesitaba, reforzamos sin querer la conducta que buscábamos reducir.
La intención organiza lo que hacemos. Pero la función se define por el efecto, no por el plan. Por eso lo importante no es acertar la hipótesis de entrada, sino ponerla a prueba: observar lo mejor que podamos qué está pasando realmente con la conducta, y cambiar el plan cuando la evidencia lo pida. Diseñar con intención es necesario. Observar y ajustar, todavía más.
Aprende más de conductismo en nuestra sección especial Sobre Conductismo.