Este artículo explica por qué el consumo de películas y videojuegos de terror se ha disparado en los últimos años:
“La respuesta corta es que los humanos estamos biológicamente diseñados para encontrar placer jugando con el miedo, porque es un mecanismo de aprendizaje”, reflexiona Clasen. “El miedo recreativo es un espacio seguro en el que podemos practicar la regulación de las emociones”. Consumir este tipo de productos culturales podría suponer una ventaja adaptativa, al preparar a los espectadores para afrontar nuevos escenarios.
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