Los síntomas relacionados con alteraciones hormonales o con el ciclo menstrual suelen pasar desapercibidos en la consulta clínica. Por eso es fundamental que los psicólogos conozcamos estos diagnósticos y sepamos cómo acompañar a nuestras pacientes, quienes con frecuencia son descartadas como «exageradas» o «inestables» simplemente porque sus síntomas no encajan en los marcos diagnósticos habituales ni encuentran respuesta en los tratamientos convencionales.
En su artículo Chloe W. Shakin, explica muy bien el sufrimiento que pasan muchas mujeres en los días a la mestruación y el alivio que han encontrado algunas en la medicación antialérgica:
En los días previos a su menstruación, la niebla mental, la fatiga y la depresión hacían que Lauren Herrod sintiera que tareas tan sencillas como preparar la comida para su hija pequeña o ir al gimnasio eran imposibles, “como intentar vivir y moverse a través del cemento”, dijo. El mes pasado, su médico le diagnosticó trastorno disfórico premenstrual, o TDPM, una forma a menudo debilitante del síndrome premenstrual.
Pero el primer día de una reciente fase lútea, se sintió lúcida y llena de energía como nunca antes. Fue “como si alguien hubiera pulsado un botón”, dijo emocionada en un video que publicó en TikTok.
¿Qué había cambiado? Había tomado dos medicamentos de venta libre: Allegra y Pepcid AC.
Herrod, de 31 años, es una de las muchas personas que afirman en las redes sociales que tomar dos antihistamínicos —a menudo Pepcid AC junto con Allegra o Zyrtec— ha aliviado los síntomas asociados a trastornos de salud como el TDPM, la perimenopausia y la menopausia. Algunas de estas mujeres, incluida Herrod, dicen que han tenido dificultades para conseguir que los médicos se tomen en serio sus síntomas.“Las personas que prueban la combinación de Allegra y Pepcid no lo hacen para perder 7 kilos”, dijo Tracy Shevell, ginecóloga obstetra de Nueva York que ha publicado en internet sobre esta tendencia. “Su calidad de vida se ve gravemente afectada”.
¿Por qué funcionan los antihistamínicos?
La histamina está estrechamente relacionada con las hormonas sexuales femeninas, como el estrógeno, dijo Melinda Ring, internista que dirige el Centro Osher de Salud Integral de la Universidad Northwestern. Los mastocitos —células inmunitarias que desencadenan las reacciones alérgicas— tienen receptores para los estrógenos. Cuando el estrógeno se une a esas células, puede hacer que liberen sustancias químicas inflamatorias como la histamina.
La liberación de histamina puede, a su vez, estimular a los ovarios para que produzcan más estrógeno. “Es un bucle”, dijo.
En la perimenopausia, el estrógeno oscila de forma radical, dijo Ring. Al mismo tiempo, desciende la progesterona, una hormona que actúa como calmante de la histamina. “La teoría que impulsa esta tendencia es que estos picos impredecibles de estrógeno podrían desencadenar esto”, dijo.
Todavía no hay estudios clínicos que demuestren que los antihistamínicos funcionen para estos problemas, pero la evidencia anecdótica está creciendo. Podría ser también efecto placebo, pero es una opción que quizás valga la pena explorar.
El artículo completo está disponible en The New York Times.