Un texto precioso de Marcela Duque:
La imagen clásica de la lectura como un paseo por un viñedo nos servirá para apreciar los placeres de una lectura reposada, tan diferente a la lectura en diagonal, apresurada, a la que nos estamos acostumbrando. Pagina, en latín, además de ser una cara de texto, significaba también un viñedo, de modo que era fácil imaginar los renglones de texto como las líneas que forman las viñas y la lectura como un paseo entre las vides. Para Hugo de San Víctor, por ejemplo, la lectura tenía las connotaciones físicas de un paseo en el que se van recogiendo los frutos —las palabras— y se los va saboreando, como una uva.
Esta invitación a saborear la lectura se profundiza en el modelo medieval de Guigo II (abad cartujano medieval, autor de La escalera de los monjes, quien sistematizó estos grados de lectura contemplativa) para estructurar la lectura en cuatro etapas. La lectio es el encuentro inicial con el texto, donde lo acogemos con la devoción que dedicamos a escuchar a quien amamos. La meditatio implica sumergirse en una reflexión pausada para extraer el sentido profundo de la obra y su valor, interrogándonos sobre nuestras reacciones ante ella. La oratio constituye nuestro diálogo con lo leído, permitiéndonos integrar una comunidad de lectores que comparten esa obra y reconocer en ella los textos que inspiraron al propio autor. Finalmente, la contemplatio es un momento de pura gratuidad: no se trata de un esfuerzo deliberado, sino de una gracia que nos sobreviene, en la que experimentamos la satisfacción simple de haber comprendido y asimilado lo que hemos leído.
Me ha encantado y conmovido este texto. Y me tomaré el atrevimiento de hacer una versión moderna de la oratio y será compartir el enlace del artículo para que ustedes también puedan disfrutarlo.
Artículo completo en Nuestro Tiempo.