Rebeca Winthrop, especialista en educación e inteligencia artificial, analiza el efecto de escribir con IA y cómo esto afecta la creatividad de los estudiantes. Con frecuencia, estudiantes y profesores argumentan que no usan la IA para que escriba sus artículos, sino para ayudarlos a generar ideas. Sin embargo, Winthrop sostiene en este artículo del New York Times que incluso ese uso está matando la creatividad, porque es precisamente ahí —en la búsqueda de ideas— donde surgen los pensamientos verdaderamente innovadores. Cuando la IA te dice de qué escribir, ese proceso desaparece. Y esto tiene una explicación técnica: la IA es un modelo de lenguaje que predice la siguiente palabra con mayor probabilidad de formar una «buena» frase. Al usarla para generar ideas, estamos homogeneizando el pensamiento. Estamos matando la creatividad individual:
Pero esto malinterpreta algo crítico: la lluvia de ideas es el trabajo fundamental de la escritura. Como investigadora que estudia los efectos de la IA en la educación, he llegado a la conclusión de que estas herramientas solo mejoran la escritura de manera superficial. Su impacto más significativo y alarmante radica en que constriñen nuestra gama completa de pensamientos y nuestra capacidad de generar ideas originales y útiles, lo que llamamos pensamiento creativo. Esto parece ser especialmente cierto para los estudiantes. Las frases fluidas, las transiciones elegantes y el rico vocabulario de la IA dan la ilusión de una creatividad e individualidad expansivas. Sin embargo, las ideas subyacentes a menudo convergen en unas pocas categorías homogeneizadas.
La erosión del pensamiento creativo significa que los jóvenes tendrán dificultades para navegar por la incertidumbre. Los trabajadores se esforzarán por adaptarse a un mercado laboral cambiante. Y la sociedad se perderá las nuevas ideas que pueden resolver problemas complejos y mejorar la vida.
Y no solo es un critica personal. Hay datos que apoyan su argumento:
Otro experimento realizado por otro equipo de investigación comparó relatos cortos escritos por humanos con otros escritos con ayuda de la IA. Como en el caso de los ensayos de estudiantes del estudio de Green, las obras asistidas por IA tenían un vocabulario más interesante y su lectura resultaba más agradable, pero las líneas argumentales subyacentes eran más homogéneas. Las ideas distintivas y extravagantes —con personajes sorprendentes o escenarios inusuales— suelen dejarse de lado cuando interviene la IA.
Lo mismo está ocurriendo en el arte y el diseño. Basta con observar los banners y flyers publicitarios en redes sociales: todo se ve igual. Y lo mismo pasa con los correos que recibes.