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Sentirse demasiado solo podría desencadenar más que una serie de efectos negativos para nuestra salud mental, según un estudio publicado en “Health Psychology” acerca de la influencia de la soledad en la experiencia de estar enfermo.

De acuerdo con la publicación, la soledad — que se refiere a relaciones interpersonales escasas y de baja calidad — empeora la experiencia subjetiva de estar resfriado, haciendo que las personas reporten una mayor gravedad en los síntomas comunes de la gripe, como la congestión y el desaliento corporal.

si bien la soledad no aumenta el riesgo de contagio del virus de la gripe común, sí influye en el modo en que las personas infectadas experimentan los síntomas del resfriado

Para llegar a esta conclusión, los investigadores aplicaron un virus nasal a través de gotas a un grupo de 159 voluntarios sanos, estadounidenses con una edad promedio de 30 años, de los cuales un 75 por ciento resultó infectado y fue puesto en cuarentena en un hotel durante cinco días.

Durante el periodo de cuarentena, los participantes respondieron preguntas acerca de su estado de ánimo y la gravedad en que experimentaban un conjunto de ocho síntomas de resfriado común. También llenaron un cuestionario acerca de su percepción subjetiva de soledad y un reporte objetivo de su grado de aislamiento social con base en el número de personas con las cuales tenían contacto cada dos semanas.

Los resultados finales del estudio indican que, si bien la soledad per sé no aumenta el riesgo de contagio del virus de la gripe común, sí influye en el modo en que las personas infectadas experimentan los síntomas del resfriado. En otras palabras, “la gente solitaria se siente peor cuando está enferma que la gente que no es tan solitaria”.

Desde luego, el estudio presenta algunas limitaciones de consideración, comenzando por el hecho de que la medición objetiva de la soledad con base en el número de contactos interpersonales fue realizado solo una vez; además, el contagio planificado del virus de la gripe es distinto del contagio espontáneo del día a día. Por otro lado, algunos factores relacionados de gran importancia no fueron tomados en cuenta, como los trastornos del sueño que puede producir la sensación subjetiva de soledad y la influencia de estos en la experiencia de estar enfermo.

No obstante y a pesar de estas limitaciones, el estudio — desarrollado por un grupo de expertos de la Universidad de Houston y la Universidad Rice — presents conclusiones de gran utilidad para ayudar a los médicos a comprender mejor la experiencia de la enfermedad temporal en ciertos pacientes e impulsar métodos de intervención orientados a reducir la sensación de soledad a través de la potenciación de relaciones interpersonales de calidad.

Fuente: Research Digest