Desde la Antigüedad y los hombres lobo
Tengo que decirles que «El Therianismo» no es hype del 2026 exclusivamente. Como en la moda, todo vuelve.
Parecería que se reproducen por generación espontánea, están de pronto por todas partes pero… hace más de 2000 años que se registran fenómenos zoomórficos. Datan desde al menos el siglo VI a. C. Inicialmente en textos religiosos y mitológicos (Hipócrates en el siglo IV a. C. documentó formas de “melancolía” con conductas animales). Luego, como descripciones médicas en Grecia (Licaón, transformado en lobo, reflejando una antigua asociación cultural entre locura y animalidad). En el Renacimiento se hablaba de licantropía ampliamente documentada en Europa donde se creía que era brujería, posesión demoníaca o castigo divino. Lo curioso es que en ese momento comenzó a ser entendida como enfermedad mental. Actualmente, hay aspectos que mantienen relación con la psiquiatría como una forma rara de delirio asociada a trastornos psicóticos.
En el estudio publicado en 2025 por los psiquiatras Jan Dirk Blom (Países Bajos) y Brian A. Sharpless (Estados Unidos) en la revista internacional Neuroscience & Biobehavioral Reviews, se define a la teriantropía clínica como un trastorno poco frecuente en el que la persona cree delirantemente que se transforma en un animal y adopta sus características, con predominio de caninos.
Inicialmente tenía su correlato con condiciones médicas que explicaban ciertas características asociadas a condición de lobo. Por ejemplo, el síndrome de Ambras (hipertricosis congénita) tiene como síntoma el crecimiento excesivo de vello en cuerpo, manos y pies, lo que daría cierta apariencia “animal”; pelagra con fotosensibilidad, conducta nocturna, irritabilidad y agresión; la porfiria, responsable de cambios en dientes, piel), alucinaciones y deterioro cognitivo; la rabia generadora de agresividad extrema, alucinaciones, cambios conductuales (cuya transmisión es por mordedura) y desde ya, la intoxicación por sustancias que ocasiona alucinaciones, parestesias y alteraciones conductuales.
Teriantropía y salud mental
Con el objetivo de analizar los casos clínicos documentados de teriantropía y comprender sus características y causas es que se realizó la reciente revisión sistemática (un análisis exhaustivo y estructurado de todos los estudios disponibles sobre un tema, realizado con criterios científicos explícitos). Dicha publicación (Blom & Sharpless, 2025) extrajo de los 77 casos analizados los siguientes hallazgos:
- El 68 % creyó transformarse en caninos;
- Asociado principalmente a trastornos psicóticos (41 %), depresión psicótica (24 %) y bipolaridad (18 %);
- La duración puede ir desde días hasta años;
- El 16 % presentó conductas violentas;
- El tratamiento según el trastorno de salud mental de base logró remisión completa en el 58 % y parcial en el 33 %;
Este fenómeno parece surgir de la combinación de alteraciones en la percepción corporal y formación de delirios. Aunque los síntomas pueden mejorar, el pronóstico depende del trastorno psiquiátrico subyacente.
Modelo de dos impactos: mecanismo cerebral específico
Blom y Sharpless (2025) proponen que la teriantropía clínica podría explicarse a partir de un modelo de “dos impactos”. Por un lado, una alteración en la percepción del propio cuerpo. Por otro, una dificultad para interpretar correctamente esa experiencia. No se trataría inicialmente de una creencia, sino de una vivencia corporal inusual que el cerebro intenta explicar.
- Primer impacto: alteración en la percepción corporal (cenestesiopatía). Una distorsión en cómo el cerebro percibe el cuerpo desde adentro. En estos casos la persona puede experimentar que su rostro, sus dientes o su postura han cambiado. Estas sensaciones se perciben como reales, no como imaginadas voluntariamente. Se relacionan con alteraciones en regiones cerebrales que construyen el esquema corporal, como la ínsula, el lóbulo parietal y las redes somatosensoriales. Como resultado, el cerebro genera una representación interna del cuerpo que no coincide con su estructura física real.
- Segundo impacto: formación de una interpretación delirante. Frente a esta experiencia corporal anómala, el cerebro intenta darle sentido. Cuando los sistemas encargados de evaluar y corregir interpretaciones (especialmente en la corteza prefrontal) no logran ajustar esa percepción: la experiencia no es reconocida como una distorsión perceptiva. Se construye una explicación que resulta coherente con la sensación vivida. Esta explicación puede tomar la forma de una creencia delirante, como la idea de estar transformándose en un animal.
De este modo, la teriantropía clínica surge de la interacción entre una percepción corporal distorsionada y un sistema de interpretación que, en lugar de corregirla, la integra como si fuera una transformación real.
Adolescente, un bicho diferente
Es importante aclarar que existen identidades no clínicas como therians o furries, que no implican delirios ni pérdida de contacto con la realidad que se relacionan a cuestiones de búsqueda y exploración de identidad sino más cercanas a algo evolutivo, propio del estadío de la adolescencia. Los millenials posiblemente recuerden en los 2000 tribus urbanas características fueron emos, floggers, en Argentina, rollingas, etc -alternativa/ hardcore era en mi caso -.
La adolescencia constituye el período central en el que emerge la construcción de la identidad, impulsada por la necesidad de integrar valores, metas y roles en una narrativa coherente del self que otorgue continuidad y estabilidad psicológica (Arnold, 2017). Este proceso se desarrolla mediante la exploración de posibles versiones de uno mismo y la posterior consolidación de compromisos que permiten organizar una identidad relativamente estable. Lejos de ser un proceso exclusivamente interno, la identidad se construye en interacción con el entorno social, particularmente a través de grupos de pares y subculturas que funcionan como espacios de experimentación, validación y pertenencia (Uggen, 2024). En las sociedades contemporáneas, donde los roles ya no están predeterminados, este proceso requiere una participación activa del individuo, que debe desarrollar recursos psicológicos para construir y sostener una identidad propia, constituyendo una tarea fundamental para la adaptación y la transición hacia la adultez (Côté, 2016).
Therian, gamer, influencer, gymbro, otaku y tantos etcétera más pueden ser skins de la fascinante adolescencia mientras que no perdamos de vista la salud mental.
Referencias:
- Arnold, M. E. (2017). Supporting adolescent exploration and commitment: Identity formation, thriving, and positive youth development. Journal of Youth Development, 12(4). https://doi.org/10.5195/jyd.2017.522
- Blom, J. D., & Sharpless, B. A. (2025). A systematic review on clinical therianthropy and a proposal to conceptualize zoomorphism as a diagnostic spectrum. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 174, 106193. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2025.106193
- Côté, J. E. (2016). The identity capital model: A handbook of theory, methods, and findings. Department of Sociology, The University of Western Ontario.
- Uggen, M. R. (2024). Identity status and identity style in the emo subculture: Exploring identity between emo vs. non-emo emerging adults (Doctoral dissertation, Mississippi State University). Scholars Junction. https://scholarsjunction.msstate.edu/td/6193