Los rituales del terapeuta: tecnología de atención, no superstición
Es un escrito muy bello que te conmoverá y romperá el corazón, pero al final te dejará con una sensación de esperanza:
Hubo un tiempo en que no podíamos imaginar la vida sin estar en pareja. Y ahora, somos más felices cada quien por su lado. Es curioso, ¿no? Tuve que perder a la persona que más me amaba para empezar por fin a amarme a mí misma.
Bello artículo del New York Times:
La risa de los bebés, sobre todo en respuesta a cosas sorprendentes o absurdas, refleja su curiosidad, comprensión e impulso de conectar con las personas de su vida. La naturaleza incorporó la risa —y su primo cercano, el humor— como parte intrínseca del desarrollo temprano. Aunque caminar y hablar tienden a robar el protagonismo, reírte con tu bebé es igual de importante, o incluso más divertido. El humor puede ser cognitivamente complejo, pero compartirlo juntos es tan fácil como un juego de niños.
Los estudios:
Pero cuando se observan los resultados de los estudios en conjunto, sugieren un patrón constante. Por ejemplo, en una revisión de 49 estudios de este tipo publicada en 2020, los investigadores descubrieron que los participantes tendían a sentirse más satisfechos y menos hambrientos después de comer comidas y tentempiés ricos en proteínas que después de comer versiones menos proteicas.
Muchos de los mismos estudios también han analizado qué hormonas se liberan desde el intestino después de comer. Las comidas ricas en proteínas suelen provocar niveles sanguíneos más bajos de grelina (una hormona que te hace sentir hambre) y niveles sanguíneos más altos de hormonas como la GLP-1 (que te ayudan a sentirte saciado).
Aunque no es un tema rigurosamente “psi”, si es un tema que se ve mucho en consulta y sale a menudo en las conversaciones de las personas con problemas gastrointestinales, con alergias o que quieren perder peso.

Científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche estimularon la corteza visual del invidente hasta que logró percibir la luz, movimientos y hasta letras grandes.
Según el estudio, liderado por el biólogo molecular Uri Alon, del Instituto de Ciencia Weizmann de Israel, hasta el 55% de la variación en la duración de la vida humana estaría determinada por factores genéticos, siempre que se sustraiga el efecto de las causas de muerte externas, como accidentes o infecciones. Esta tasa es más del doble que lo que decían las estimaciones previas, que situaban la heredabilidad de la duración de la vida humana entre el 6% y el 33%.
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