Un nuevo estudio publicado en Psychology of Religion and Spirituality encontró que la religiosidad modera la relación entre rezar por la pareja y la satisfacción en la relación de pareja. Dicho de otro modo: rezar por tu pareja se asocia con mayor satisfacción, pero ese vínculo es significativamente más fuerte en personas más religiosas.
Lo que ya sabíamos
Investigaciones previas habían documentado que las personas que rezan tienden a reportar mayor satisfacción con sus relaciones, son más propensas a perdonar a sus parejas y menos propensas a serles infieles. Una explicación es que la oración puede modificar cómo se interpretan los estresores, reforzar el sentido de propósito y funcionar como mecanismo de afrontamiento ante emociones negativas.
Un metaanálisis anterior encontró que quienes rezan por su pareja con más frecuencia reportan ligeramente mayor satisfacción que quienes no lo hacen. Sin embargo, los tamaños del efecto variaban bastante entre estudios, lo que sugería que otros factores podrían estar influyendo en esa relación.
El estudio
El autor Frank D. Fincham reclutó dos muestras de estudiantes universitarios de una universidad pública del sureste de Estados Unidos. Para participar, los estudiantes debían creer en un agente sobrenatural y estar en una relación de pareja en ese momento. La primera muestra incluyó 179 estudiantes (160 mujeres) y la segunda, 237 estudiantes (214 mujeres). La edad promedio fue de 19 a 20 años.
Los participantes completaron escalas de satisfacción en la relación (por ejemplo, «¿Qué tan gratificante es tu relación con tu pareja?»), de oración por la pareja («Rezo por el bienestar de mi pareja romántica») y de religiosidad («¿Con qué frecuencia asistes a servicios religiosos?» y «¿Qué tan importante es la religión en tu vida?»).
Resultados
Las personas más religiosas tendían a rezar más por su pareja. Quienes rezaban más por su pareja también tendían a reportar mayor satisfacción, aunque esa asociación fue débil y solo alcanzó significancia estadística en la segunda muestra, más grande.
El hallazgo más interesante fue el efecto moderador: la asociación entre rezar por la pareja y la satisfacción era más fuerte en personas más religiosas. En los menos religiosos, ese vínculo era prácticamente nulo. A medida que aumentaba la religiosidad, el vínculo también se fortalecía.
Fincham propone que esto podría deberse a un «diálogo interno» sobre coherencia: una persona muy religiosa que rara vez reza por su pareja podría interpretar inconscientemente esa ausencia como señal de insatisfacción con la relación. Una persona menos religiosa simplemente no haría esa lectura.
Limitaciones y conclusión
El diseño transversal del estudio impide hacer inferencias causales. Además, los participantes fueron en su mayoría mujeres jóvenes y blancas, lo que limita la generalización de los resultados. La religiosidad también se midió con solo dos ítems, lo que puede no capturar toda la complejidad de la fe de una persona.
Rezar por la pareja no tiene el mismo peso para todos. Este estudio muestra que el contexto religioso de cada persona cambia completamente cómo esa práctica se conecta con la satisfacción en la relación. No es que la oración «funcione» o «no funcione»: depende de qué tan central sea la fe en la vida de quien reza.
Referencia: Fincham, F. D. (en prensa). Partner-focused prayer and relationship satisfaction: The moderating role of religiosity. Psychology of Religion and Spirituality.