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La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario complejo que afecta generalmente a adolescentes y mujeres adultas. Las características propias del trastorno son alteraciones en la alimentación, rechazo a mantener un peso normal, miedo a incrementar el peso y  alteración en la imagen corporal. Actualmente se asocia a una serie de alteraciones neuroendocrinas, principalmente en la región del hipotálamo (Jaimes, Cabrera-Wrooman, Vilches, Guzmán, & Camacho-Arroyo; 2005).

Alrededor del 20% de las personas que padecen anorexia a largo plazo terminan perdiendo su vida, lo que convierte al trastorno en uno de los de mayor gravedad existente, y que obliga a su vez a profesionales e investigadores a desarrollar las alternativas terapéuticas más eficaces. Desde el lado de los tratamientos psicológicos, en el enlace podrán observar que entre los tratamientos terapéuticos más efectivos para la anorexia nerviosa se destacan la Terapia Psicodinámica Focalizada, la Terapia Cognitivo-Conductual específica y el Tratamiento Optimizado Usual.

Se colocarán electrodos en el cerebro, que inhiben las zonas disfuncionales, mejorando el estado de la persona.

Sin embargo, para aquellas personas que hayan agotado las alternativas terapéuticas sin éxito, se llevará a cabo un estudio, conducido por el Hospital del Mar de Barcelona, que consistirá en una operación neuroquirúrgica.

El procedimiento consiste en colocar electrodos en puntos claves del cerebro; que a través de impulsos eléctricos inhiban la zona disfuncional para mejorar el estado del paciente. En un inicio, el estudio comenzará aplicando esta técnica novedosa a 8 personas. Sin embargo, de darse los resultados que esperan los investigadores, puede ampliarse este número.

“La técnica ha presentado muy buenos resultados en seis pacientes canadienses y cuatro pacientes chinos. Este tipo de intervención, ajustable y reversible, se aplica en enfermos de Parkinson y ya está aprobada para las personas afectadas por trastornos obsesivos-compulsivos (TOC).”

El neurólogo Dick Swaab afirma:

“Todos los síntomas apuntan a que se trata de una enfermedad del hipotálamo […] Una serie de síntomas permanecen incluso después de que se recupere el peso perdido, como los trastornos de la glándula tiroides y la función de la glándula suprarrenal. […] Un último argumento a favor de la localización del proceso patológico en el hipotálamo es que todos los síntomas de la anorexia nerviosa pueden desencadenarse cuando hay un quiste, un tumor o cualquier otro defecto en el hipotálamo.”

Como se dejó en claro anteriormente, el estudio recién está en su fase inicial, sin embargo, el hecho de que este tipo de intervención haya dado resultados en sujetos con Parkinson y en TOC, abre interesantes perspectivas a futuro, para aquellas personas a las cuales no les han funcionado los mejores tratamientos psicológicos disponibles.

Para ver el artículo completo, pueden seguir el siguiente enlace

 

Referencias

Jaimes, L., Cabrera-Wrooman, A., Vilches, A., Guzmán, C., & Camacho-Arroyo, I. (2005). Péptidos anorexigénicos y su participación en la conducta alimentaria. Revista de Endocrinología y Nutrición, 13(2), 67-74.