¿Qué miden las escalas para depresión?
Placebo o hay evidencia científica de que consumir proteínas te hace sentir saciado por más tiempo:
Pero cuando se observan los resultados de los estudios en conjunto, sugieren un patrón constante. Por ejemplo, en una revisión de 49 estudios de este tipo publicada en 2020, los investigadores descubrieron que los participantes tendían a sentirse más satisfechos y menos hambrientos después de comer comidas y tentempiés ricos en proteínas que después de comer versiones menos proteicas.
Muchos de los mismos estudios también han analizado qué hormonas se liberan desde el intestino después de comer. Las comidas ricas en proteínas suelen provocar niveles sanguíneos más bajos de grelina (una hormona que te hace sentir hambre) y niveles sanguíneos más altos de hormonas como la GLP-1 (que te ayudan a sentirte saciado).
Aunque no es un tema rigurosamente “psi”, si es un tema que se ve mucho en consulta y sale a menudo en las conversaciones de las personas con problemas gastrointestinales, con alergias o que quieren perder peso.

Científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche estimularon la corteza visual del invidente hasta que logró percibir la luz, movimientos y hasta letras grandes.
Según el estudio, liderado por el biólogo molecular Uri Alon, del Instituto de Ciencia Weizmann de Israel, hasta el 55% de la variación en la duración de la vida humana estaría determinada por factores genéticos, siempre que se sustraiga el efecto de las causas de muerte externas, como accidentes o infecciones. Esta tasa es más del doble que lo que decían las estimaciones previas, que situaban la heredabilidad de la duración de la vida humana entre el 6% y el 33%.
Hoy me encontré este Substack de Francisco Alcoba que tiene muchas cosas para reflexionar:
Antes, discrepar abría una conversación. Hoy, suele cerrarla. No porque falten datos o razones, sino porque el desacuerdo ha dejado de ser un proceso y se ha convertido en un punto de llegada.
Formular una hipótesis, corregirla, matizarla, retirarla cuando era desmontada: esos pasos formaban parte natural del debate. Permitían avanzar, incluso cuando no había acuerdo. Hoy, en cambio, discrepar suele fijar una posición. Se enroca la idea, se clausura la alternativa y se elimina la posibilidad del error.
El problema no es discrepar.
Es que, una vez hecho, ya no hay marcha atrás.Cuando el desacuerdo deja de ser reversible, deja de ser útil. Sin capas, sin matiz, sin posibilidad de corrección, no hay debate funcional: solo afirmaciones enfrentadas.
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