Hay muchos factores que pueden contribuir a que una persona se considere exitosa, es decir, alguien que alcanza sus objetivos y a quien le va bien laboralmente. Se ha encontrado por ejemplo, que hay relación entre los logros y algunos rasgos de personalidad, las capacidades cognitivas y el estatus socioeconómico (Damian, Su, Shanahan, Trautwein, & Roberts, 2015; Roberts, Kuncel, Shiner, Caspi & Goldberg, 2007; Spengler, Brunner, Damian, Lüdtke, Martin, & Roberts, 2015).

Sin embargo, los rasgos de personalidad y las capacidades cognitivas son vistos como constructos bastante amplios y/o estables. Es por eso que algunos han teorizado que las intervenciones deben enfocarse en cuestiones específicas, cualidades contextuales, como temas de interés y conductas observadas en el salón.

Por otro lado, escriben los autores de un nuevo estudio, enfocarnos en características específicas nos dirige a constructos que todavía no cuentan con evidencia sobre los resultados en el curso de la vida de una persona. Lo que los llevó a preguntarse si esas conductas específicas de un contexto, en un tiempo determinado podría tener un rol en el éxito obtenido, más allá de las variables típicamente examinadas en estudios longitudinales. Anteriormente, Spengler y sus colegas (2015) hallaron que algunas características de los estudiantes son relevantes a largo plazo, pero no tuvieron en cuenta variables de personalidad, por ejemplo, que también podrían predecir esto.

Método

Para la investigación se utilizaron datos recolectados por los Institutos Americanos de Investigación y otras organizaciones, incluida la universidad de Pittsburgh, a través de un acuerdo de cooperación.

En específico, se utilizaron datos del Project Talent, un estudio longitudinal estadounidense, desarrollado por los Institutos Americanos de Investigaciones. La primera ola de encuestas se realizó en 1960, donde se evaluó a una muestra representativa de estudiante estadounidenses (más de 440,000 niños), de entre 9 y 12 años. Al final, se terminaron utilizando los datos de 346,660 estudiantes, a algunos de los cuales se volvió a contactar luego de 1, 5, 11 y 50 años .

Los científicos se interesaron en conocer el rol de las características del estudiante en el éxito posterior (logros académicos, ingreso anual, prestigio laboral), controlando rasgos de personalidad, habilidades cognitivas y estatus socio-económico de los padres.Luego de 11 años se logró contactar a 81,912 de los participantes. Para el seguimiento 50 años después, se utilizó una muestra de 1,952 personas. Al realizar los seguimientos de 11 y 50 años después, se evaluó ingreso anual, logros académicos y prestigio ocupacional.

Resultados

Los científicos encontraron que ser un estudiante responsable, motivado y esforzado era más importante que rasgos de personalidad como la escrupulosidad. Los resultados en la escala de interés por la escuela se relacionaban positivamente con los logros obtenidos 11 y 50 años después. Es decir, una persona que no prestaba atención en la escuela y se atrasaba, presentaba también menores logros académicos, prestigio ocupacional e ingresos.

Además se observaron mayores correlaciones con el seguimiento luego de 50 años, en relación a los ingresos. Los autores explican que puede haberles tomado tiempo de lograr su máximo nivel de educación y así mostrar los efectos de la conducta como estudiante, en el éxito posterior. Lo mismo puede haber pasado con el prestigio, probablemente haya sido conseguido luego de los 11 años.

Limitaciones

El equipo de investigación recomienda que futuros estudios utilicen mejores medidas de personalidad, ya que las utilizadas por el Project Talent eran solo auto-reportes.

Además, resaltan que la muestra utilizada luego de 50 años no fue representativa. Los participantes que quedaron eran más inteligentes y venían de familias con un nivel socio-económico alto. Lo que, explican ellos, es muy común en estudios longitudinales: los participantes con ingresos y nivel socio-económico bajos, son más difíciles de alcanzar.

Spengler, la autora principal del estudio escribe: “Las conductas y características eran recompensadas en la secundaria y llevaron a logros educativos más altos, que a su vez se relacionó con mayor prestigio laboral e ingresos más tarde en la vida. El estudio resalta la posibilidad de que ciertos comportamientos en períodos cruciales podrían tener consecuencias a largo plazo para la vida de una persona.”

Bibliografía

Damian, R. I., Su, R., Shanahan, M., Trautwein, U., & Roberts, B. W. (2015). Can personality traits and intelligence compensate for background disadvantage? Predicting status attainment in adulthood. Journal of Personality and Social Psychology, 109, 473– 489. http://dx.doi.org/ 10.1037/pspp0000024

Roberts, B. W., Kuncel, N. R., Shiner, R., Caspi, A., & Goldberg, L. R. (2007). The power of personality: The comparative validity of personality traits, socioeconomic status, and cognitive ability for predicting important life outcomes. Perspectives on Psychological Science, 2, 313–345. http://dx.doi.org/10.1111/j.1745-6916.2007.00047.x

Spengler, M., Brunner, M., Damian, R. I., Lüdtke, O., Martin, R., & Roberts, B. W. (2015). Student characteristics and behaviors at age 12 predict occupational success 40 years later over and above childhood IQ and parental socioeconomic status. Developmental Psychology, 51, 1329 –1340. http://dx.doi.org/10.1037/dev0000025

Spengler, M., Damian, R & Roberts, B. (2018), How you Behave in School Predicts Life Success Above and Beyond Family Background, Broad Traits, and Cognitive Ability.

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