Foto por Sigmund en Unsplash

¿Debo preocuparme por el tiempo que pasan frente a la pantalla?

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Trabajar desde casa, con tus hijas e hijos allí es realmente difícil. La situación en muchos hogares hace que las personas esten desesperadas por algo de paz y silencio. El único remedio que algunas madres y padres han podido encontrar ha sido un pase libre en el consumo de videojuegos, redes sociales y televisión.

El año pasado, la OMS publicó una guía llamada “Directrices sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño para menores de 5 años” que sugería límites estrictos en el uso de pantallas para esta población. Para infantes de 1 año o menos, no se recomendaba que permanecieran quietos frente a una pantalla. Para infantes de 2 a 4 años, se recomienda no pasar más de 1 hora frente a la pantalla y si lo hacen menos tiempo, mejor.

Aunque las investigaciones todavía deben aclarar muchas cosas sobre el impacto del uso de dispositivos electrónicos en nuestro desarrollo, siempre es recomendable ser moderados.

Pero la moderación está siendo cada vez más difícil durante la pandemia. Aparte del consumo de videojuegos, series, películas y redes sociales, tenemos estudiantes en clases virtuales. Sumado a esto, el distanciamiento físico hace que la única forma de conectarnos socialmente sea a través de las pantallas.

¿Deberías preocuparte por esto? No, siempre y cuando no permitas que los hábitos durante la pandemia se conviertan en hábitos que perduren más allá de esta.

Un problema que podría surgir es el hecho de prestarle excesiva atención a la pantalla en detrimento de otras conductas de aprendizaje. Una estudiante que mira YouTube en su teléfono en el salón o durante el tiempo de estudio, no está desarrollando otras habilidades como escritura o vocabulario. Los docentes deben considerar una forma de cultivar mayor atención a esas conductas.

De la misma forma, los papás y las mamás no deberían ver a las pantallas como enemigos, incluso siendo conscientes del posible impacto en la salud.

El uso excesivo de pantallas podría estar robando tiempo a conductas saludables que todos los niños necesitan. Ejercicio, juego, lectura, tiempo con los padres. Más que preocuparnos por el tiempo que los chicos pasan frente a las pantallas, debemos reflexionar en la posibilidad de que se esten formando hábitos que continúen luego de la pandemia. Hábitos que frenen el seguimiento de conductas saludables como el juego imaginativo o la lectura.

En estos tiempos que vivimos, las pantallas han permitido que muchos puedan seguir trabajando, aprendiendo y socializando. Los verdaderos enemigos para la salud no son las pantallas sino un estilo de vida sedentario, el aislamiento social y las distracciones antes nombradas. Las pantallas pueden contribuir a estos problemas, pero también pueden contrarrestarlos.

Recordemos que algunos datos sugieren que no todo tiempo frente a la pantalla es igual: no es lo mismo mirar dibujitos animados pasivamente que escribir una novela en Google Docs, hacer videoconferencia con la abuela o hacer geocaching. Como resalta el Dr. Dimitri Christakis (2014), interactuamos diferente con la televisión y con el iPad y, tal vez, esto podría marcar una diferencia con respecto a su efecto en la conducta y desarrollo en los niños y niñas.

De acuerdo a como lo vaya permitiendo el levantamiento de restricciones, los padres pueden ir cambiando las actividades para apoyar el sano desarrollo de sus hijas e hijos al animarlos a volver a conductas más sanas, ya sea frente a la pantalla o no.

Fuente: The Conversation