Los psiquiatras y los expertos en alcohol afirman que hay algunos factores únicos que influyen en la diferencia entre el consumo diurno y el consumo nocturno:
Es posible que, en la noche, estés más atento a las señales de que ha llegado el momento de parar, por ejemplo, cuando se acaba la cena. Pero la novedad de ingerir una bebida alcohólica por la tarde hace que la gente no siempre controle cuánto consume, dijo Akhil Anand, psiquiatra de la Clínica Cleveland.
Si bebes a lo largo del día y no estás necesariamente pendiente de dónde conseguir tu próximo bocadillo, también es lógico que no tengas comida en el estómago para ayudar a ralentizar la velocidad con la que tu cuerpo absorbe el alcohol, lo que significa que es probable que te intoxiques más en un periodo de tiempo más corto.
Artículo completo en The New York Times.
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