La neurosífilis es la afectación del sistema nervioso central por Treponema pallidum. Provoca diversos cuadros clínicos que, en ocasiones, son similares a otras enfermedades neurológicas más conocidas. En este artículo se pretende dar una visión clínica global de esta entidad revisando sus formas de presentación y su manejo diagnóstico y terapéutico.

Las formas de presentación de la neurosífilis se agrupan en dos: precoces (neurosífilis asintomática, meníngea y meningovascular) y tardías (parálisis general progresiva y tabes dorsal). Además se han descrito otras de menor importancia, como el goma, formas oculares, amiotrofia sifilítica o hipoacusia.

El diagnóstico es complejo y se basa en el estudio del líquido cefalorraquídeo. Debido a la dificultad para hacer un diagnóstico con certeza se han establecido diferentes criterios diagnósticos, en los que juega un papel fundamental la serología para T. pallidum.

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El tratamiento más eficaz es la penicilina, que en ocasiones puede no ser efectivo, por lo que se recomienda un seguimiento posterior clínico y licuoral. Finalmente, se describen los cambios en la incidencia y presentación clínica, así como las dificultades diagnósticas que pueden darse en los enfermos portadores del VIH que además sufran esta enfermedad.

La neurosífilis es una enfermedad aún presente en nuestros días, que ha de tenerse en cuenta como diagnóstico diferencial en múltiples enfermedades neurológicas y psiquiátricas dado su polimorfismo clínico. Este hecho, la difícil interpretación de los tests serológicos y su irregular respuesta al tratamiento habitual suponen una dificultad para su manejo, y para el neurólogo, la necesidad de conocerla con detalle.

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Fuente: Neurología

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