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Descubrir cómo pedalear en bicicleta y memorizar las reglas del ajedrez requiere dos tipos de aprendizaje distintos y ahora, por primera vez, los investigadores han podido distinguir entre ellos por los patrones de ondas cerebrales que producen.

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Según explica Earl K. Miller, profesor de neurociencias en el Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria y el Departamento de Brain and Cognitive Sciences, cuando las neuronas se disparan producen señales eléctricas que se combinan para formar ondas cerebrales que oscilan a frecuencias distintas, el objetivo del estudio es conducir a los investigadores a una forma de ayudar a las personas con déficits de aprendizaje y memoria.

Además, este tipo de hallazgos podrían ayudar a identificar los cambios en las estrategias de aprendizaje que ocurren en enfermedades como el Alzheimer, con el objetivo de diagnosticar este tipo de patologías más temprano.

Aprendizaje explícito e implícito

Los científicos solían pensar que todos los procesos de aprendizaje eran iguales, hasta que se enteraron de pacientes como el famoso Henry Molaison o “HM”, quien desarrolló una severa amnesia en 1953 después de haber eliminado parte de su cerebro en una operación para controlar sus convulsiones epilépticas. Molaison no pudo recordar el desayuno minutos después de la comida, pero pudo aprender y retener las habilidades motoras que aprendió.

Todo esto revela que el cerebro se involucra en dos tipos de aprendizaje y memoria: explícita e implícita. El aprendizaje explícito significa “aprender de lo que tienes conciencia, cuando piensas en lo que estás aprendiendo y puedes articular lo que has aprendido, como memorizar un largo pasaje en un libro o aprender los pasos de un juego complejo como el ajedrez“. El aprendizaje implícito es lo contrario, ya que consiste en habilidades motoras o memoria muscular inconsciente, como lo es aprender a andar en bicicleta.

“Al hacerlo, te sientes mejor y mejor, pero no puedes articular realmente lo que estás aprendiendo”, explica Miller.

Los investigadores opinan que, si podemos detectar el tipo de aprendizaje que está teniendo una persona, entonces es posible mejorar o proporcionar mejores herramientas a ese individuo para sacar provecho al tipo de aprendizaje que está empleando.

“En el Alzheimer, una clase de aprendizaje factual explícito desaparece con la demencia y allí puede ser una reversión a un tipo diferente de aprendizaje implícito”, explican los investigadores. Estudios anteriores han demostrado que ciertas partes del cerebro, como el hipocampo, están estrechamente relacionadas con el aprendizaje explícito, mientras que áreas como los ganglios basales están más involucradas en el aprendizaje implícito.

Fuente: Science Daily; MIT

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