Actividad física para la salud: evolución, supervivencia y tecnología
Scott Harris nos presenta en CNN la impactante historia de Fiona Chrystal, una joven que luchó durante muchos años con la anorexia y encontró el apoyo y ayuda que necesitaba en las artes marciales para transformar su vida:
«Caí en la lucha por accidente», asegura. «Tomé una clase mientras iba a la universidad y sentí que esto era para mí».
Aunque Chrystall reconoce que su batalla con la anorexia probablemente nunca acabe, el entrenamiento para luchar se ha convertido en la terapia saludable que ella asegura que necesitaba para una actitud natural «súper competitiva» de «todo o nada».
«Ahora me enfoco en ser fuerte, estar en forma y saludable, en lugar de parecer un esqueleto», asevera. «Todavía tengo estos pensamientos, pero en un lugar donde puedo lógicamente luchar contra ellos».
Los médicos no le daban buen pronóstico:
«A las 18 a mí y a mi madre nos dijeron que yo era una causa perdida», escribió junto a esa publicación. «La había tenido tanto tiempo y estaba tan avanzada que probablemente sería siempre una anoréxica crónica. En ese momento me contentaba con cualquier cosa, no tenía ganas de mejorar. Pero sé que a las niñas a las que se les ha dicho lo mismo tratan de hacer hasta lo imposible. En ningún momento la recuperación es irrealizable. Es posible y es maravillosa».
Tras años de negarse a seguir seriamente un tratamiento o incluso a reconocer el problema, Chrystall finalmente comprendió la complejidad del problema cuando tenía 18 años. Esa decisión desembocó en un largo proceso de recuperación.
El cambio de Fiona:
«De repente me dije: ‘No puedo hacerme esto a mí o a mi familia’. Fue un proceso muy lento con muchos altibajos. Nunca quise mejorar. Hay toda una mezcla de circunstancias mentales físicas y emocionales envueltas en esto. De por sí comer no te va a mejorar. Esto es muy difícil de entender para quien no lo ha sufrido».
Laura Moretti, especialista en nutrición clínica y experta en trastornos alimenticios de la División de Medicina del Deporte del Hospital Infantil de Boston, asegura lo siguiente acerca de la psicología subyacente de los trastornos alimenticios: «Te pones presión para alcanzar tus propios objetivos. La forma en que lo enfrentas te hace querer ir más allá».
Una publicación compartida de Fee Feedor Chrystall (@feechrystall) el
Pilar González Moreno escribió un completo artículo para EFE Salud sobre el estigma que viven las personas que consumen cannabis con fines terapéutico, una práctica que está muy alejada a la clásica imagen de una persona fumando un porro cuando siente dolor o cuando está diagnósticas con una enfermedad crónica o terminal. En realidad, el cannabis terapéutico se consume en un tipo de aceite que se administra a través de goteros. Pilar entrevistó a varios investigadores y especialistas en el tema:
El cannabis, se advierte en la web del Observatorio, “no es una panacea”, pero sí posee propiedades terapéuticas para el tratamiento sintomático de algunas enfermedades, como diversos cuadros de dolor crónico, trastornos motores asociados a la esclerosis múltiple, caquexia en cáncer o sida, vómitos y náuseas asociadas a quimioterapias oncológicas, convulsiones en epilepsias infantiles y desórdenes inflamatorios gastrointestinales.
El cannabis terapéutico suele venir en frascos con gotero para que cada paciente se administre las gotas que necesita. Sus usuarios, normalmente suelen acudir a los club de uso recreativo de la marihuana para adquirir estos frascos, pero afirman que se sienten casi como “criminales” porque consumir y transportar THC es ilegal. El CBD está admitido como suplemento alimenticio y se puede comprar hasta por internet.
Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.