La IA no explica la caída de PISA. Pero cómo se usa sí importa
Los resultados de la última edición de PISA muestran la caída más pronunciada en ciencia, matemáticas y lectura desde que la prueba existe, con el descenso más marcado en lectura. La evaluación, aplicada por la OCDE, midió a más de 760.000 estudiantes de 15 años en todo el mundo. Los países con mejor desempeño fueron China, Estonia, Japón, Korea y Reino Unido. Pero en general la mayoría de los países, aun las potencias mundiales y con mejores economías tuvieron descensos en sus resultados.

La lectura fue la más afectada durante los últimos años: evaluar la información, hacer conexiones entre múltiples fuentes y pensar críticamente lo que leen. Una habilidad que es imprescindible porque gran parte del aprendizaje se sostiene en la lectura.
Panorama global
- Promedios OCDE 2025: ciencias 482, matemáticas 463, lectura 461. Es el nivel medio de rendimiento más bajo registrado desde que se aplica la prueba (2000).
- Lectura: caída de 28 puntos en países OCDE en la última década (16 en el resto del mundo), tras alcanzar su máximo hacia 2012. La OCDE la califica como el retroceso «especialmente preocupante».
- Matemáticas: caída de 22 puntos en países OCDE desde 2018 (8 puntos en el resto).
- Ciencias: relativamente estable; retrocedió 7 puntos en promedio OCDE entre 2015 y 2025.
- Mejores resultados globales: regiones chinas (Pekín, Shanghái, Jiangsu, Zhejiang), Singapur, Macao, Taiwán, Japón y Corea del Sur.
- Uso de IA: más del 40% de los estudiantes dice usarla para redactar textos escolares una o más veces por semana. Usarla para tareas específicas (resumir, redactar, investigar) se asocia a puntajes más bajos en ciencias (~20 puntos menos, equivalente a un año de escolaridad). El uso general o complementario no mostró esa brecha, y el uso regular combinado con alfabetización en IA se asoció a puntajes levemente más altos, aunque esa formación es más frecuente entre estudiantes de mayor nivel socioeconómico.
América Latina — país por país
- Argentina: cayó en las tres áreas, también respecto de 2017. Matemáticas 367 (-11, mínimo desde 2006), lectura 389 (-12), ciencias 393 (-13). La brecha entre mejores y peores estudiantes se amplió en matemáticas y ciencias.
- México: lectura 408 (baja de 415), matemáticas 388 (baja de 395), ciencias 414 (sube de 410). La OCDE vincula parte de la caída a la incorporación de más estudiantes de sectores marginados al sistema secundario.
- Chile: lectura 436 (-12, significativamente inferior a 2015 y 2018), matemáticas 403 (-9, descenso sostenido desde 2015), ciencias 442 (sin cambios significativos).
- Colombia: resultados generales similares a 2022. Lectura 399 (baja de 409), matemáticas 381 (baja de 391 en 2018), ciencias estable desde 2015. Casi ningún estudiante alcanzó el nivel más alto en matemáticas.
- Ecuador (vs. 2017): matemáticas 366 (-11), lectura también bajó, ciencias sin cambios relevantes.
- Guatemala: cayó en las tres áreas vs. 2022, y ciencias (351) y lectura (337) también bajaron vs. 2017. Matemáticas 334, igual que en 2017.
- Perú: matemáticas 382 (descenso sostenido desde 2017, 87 puntos bajo el promedio OCDE), lectura 390, ciencias 406.
- Paraguay: matemáticas estable, ciencias 355 (baja de 368) y lectura 352 (baja de 373).
- Uruguay: ciencias 445 (sube de 435), matemáticas estable, lectura 405 (leve baja, pero segundo mejor puntaje de la región).
- Brasil: estabilidad en las tres áreas desde hace más de una década. Ciencias 409, su máximo desde 2006.
- El Salvador: ciencias 385 (sube de 373), matemáticas y lectura similares a 2022.
- Costa Rica: ciencias 424 (+13, máximo desde 2015), matemáticas y lectura con variaciones mínimas. 54% de los estudiantes reportó al menos una ausencia escolar en las dos semanas previas a la prueba (OCDE: 22%).
- República Dominicana: resultados prácticamente iguales a 2022 en las tres áreas. El acompañamiento familiar percibido cayó: solo 49% de los padres pregunta semanalmente por la escuela (65% en 2022).
Europa y otros destacados
- España: caída en las tres áreas, la más marcada en lectura (-23 puntos), seguida de matemáticas (-16) y ciencias (-8). Es su peor resultado desde que se aplica la prueba; un tercio de los estudiantes no alcanza el nivel mínimo en matemáticas ni en lectura.
- Alemania: resultados «los más bajos jamás registrados» en las tres áreas. Solo el 70% alcanza el nivel mínimo de alfabetización lectora (China: 93%).
- Por encima del promedio OCDE: Estonia, Reino Unido, Finlandia, Irlanda (Europa); Canadá y Nueva Zelanda (fuera de Europa).
Estados Unidos
- Lectura cayó con fuerza desde 2022 y se ubica cerca de su nivel más bajo en 25 años.
- Matemáticas: entre los peores resultados desde que la prueba comenzó en 2000. Ciencias se mantuvo estable.
- Solo el 8% de los adolescentes alcanzó los niveles más altos en matemáticas, contra 37% en Singapur, 23% en Corea del Sur y 22% en Japón (54% en la muestra china, limitada a Shanghái, Pekín, Jiangsu y Zhejiang).
- En lectura, el desempeño fue comparable al de Australia y Canadá; en ciencias, al de Suiza y Finlandia.
- Aumentó en la última década la proporción de estudiantes que no alcanza el nivel básico de competencia en lectura y matemáticas, mientras que los países asiáticos con mejores resultados lograron sostener a sus estudiantes más rezagados.
Conclusiones
La brecha entre países ricos y pobres no se explica solo por ingreso o desarrollo. Los sistemas asiáticos con mejores resultados, como Singapur y Corea del Sur, apostaron por atraer a los mejores docentes en lugar de reducir el tamaño de las clases. Andreas Schleicher, responsable de PISA en la OCDE, lo resumió así: en esos países la prioridad fue la calidad del profesorado, no el número de estudiantes por aula.
El uso de inteligencia artificial sigue el mismo patrón. Usarla para resumir, redactar o investigar se asocia a puntajes más bajos en ciencias, unos 20 puntos por debajo de quienes no la usan así. Pero en los sistemas que lideran la tabla, la IA no reemplaza el esfuerzo del estudiante: se usa, según Schleicher, para exigirle más, no para facilitarle la tarea.
El riesgo, entonces, no es tecnológico sino pedagógico. La misma herramienta puede sostener el aprendizaje o sustituirlo, según cómo se integre en el aula. Y esa decisión, más que el nivel de desarrollo del país, parece estar marcando la diferencia entre quienes avanzan y quienes retroceden en esta edición de PISA.
Fuentes