Criterios del DSM-V para diagnosticar la adicción a la marihuana
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En el diario El País publicaron un buen resumen de los síntomas que presentan los adolescentes cuando están deprimidos:
En adolescentes, la depresión les provoca cambios a la hora de pensar, sentir y comportarse. Y eso acarrea problemas emocionales, funcionales y físicos. ¿Qué tipo de cambios aparecen? El primero suele ser la tristeza; puede aparecer llanto sin ningún motivo aparente y sentimientos de desesperanza, vacío y frustración. También estamos viendo aislamiento social, la introversión; una autoestima baja igualmente suele ser frecuente en la depresión adolescente. Como lo es la autocrítica, y también son muy sensibles al fracaso, necesitan la aprobación, sobre todo la aprobación social, la del grupo. Y también, a veces en el colegio, necesitan la aprobación de sus profesores y profesoras. Luego pueden aparecer pensamientos recurrentes de muerte, de suicidio. Y la culpa también suele estar presente.
En lo que respecta al comportamiento, a veces tienen arrebatos de ira. Si vemos un adolescente muy enfadado, con muchos ataques de ira, puede que lo que tenga sea un síntoma de depresión. Esto sí es mucho menos frecuente en la depresión en los adultos.
También suelen tener cambios a la hora del sueño, o duermen mucho o tienen dificultades para dormir. Y cambios en el apetito, o bien les da por comer poco o por comer mucho, y esto además puede causar cambios en la imagen física. Otro de los síntomas es la aparición de anhedonia, que es la dificultad para experimentar placer, entonces dejan de hacer actividades que antes les gustaban. Este es uno de los síntomas que mejor sirve para ayudar a madres y padres a detectar que su hija o hijo puede estar pasando por una depresión.
También suele aparecer bajo rendimiento escolar o consumo de sustancias. Y, a raíz de la covid-19, parece que hay un aumento de autolesiones, aunque no se sabe todavía si se trata de un aumento real o que ahora se detectan mejor.
El artículo fue escrito por Paola Herrera Mercadal y puedes leerlo completo en El País.
Claire Cain Miller para The New York Times:
La investigación también encontró que los progenitores de hoy sienten una enorme presión para educar a sus hijos e interactuar con ellos en todo momento, mientras que las generaciones anteriores pasaban más tiempo haciendo actividades de adultos cuando sus hijos estaban presentes. Aunque esta mayor atención solía ser una meta de la clase media alta, estudios más recientes muestran que personas de todas las clases creen que es la mejor manera de ser padres.
El Centro Pew encontró que en muchas ocasiones esto significa un mayor compromiso emocional. Casi la mitad de los encuestados afirmaron que educaban a sus hijos de manera distinta a como lo habían hecho sus propios padres y la mayoría dijo que la principal diferencia radicaba en la forma en que mostraban amor y entablaban relaciones con sus hijos. En respuestas abiertas, comentaron que querían criar hijos que sintieran el apoyo incondicional de sus padres. Eso significaba menos gritos y más afirmaciones verbales, muestras de afecto y conversaciones sinceras sobre temas difíciles.
Parece que todo es positivo, pero los datos también muestran que tanta presión por ser un buen padre o madre ha sido en parte responsable del declive de fertilidad:
Según la encuesta, otra de las dificultades de ser padre en la actualidad tiene que ver con una nueva serie de preocupaciones sobre el bienestar de los niños. Los padres suelen preocuparse por esto, pero los temores han cambiado a lo largo del tiempo. Los llamados padres helicóptero de la década de 1980 se preocupaban sobre todo por la seguridad física, como los secuestros y los embarazos adolescentes. Esas preocupaciones persisten, pero han sido sustituidas por otras relacionadas con la salud mental: tres cuartas partes de los padres declararon que les preocupaba que sus hijos sufrieran ansiedad o depresión o que fueran víctimas de acoso escolar.
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