Fumar tabaco a largo plazo se vincula con la reducción del volumen cerebral
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Interesante artículo sobre los cambios cerebrales en las mujeres después de la menopausia:
El descenso característico del estrógeno durante la menopausia no solo altera el funcionamiento de algunas regiones cerebrales, sino que también modifica la estructura del cerebro; las imágenes muestran un volumen reducido en los cerebros menopáusicos en comparación con los cerebros masculinos de la misma edad y con los de las mujeres premenopáusicas.
Estos cambios neurológicos pueden ser responsables de algunos síntomas de la menopausia, incluidos los bochornos, los cambios de humor y un declive menor, casi siempre temporal, en la memoria y la cognición.
También se parecen a los cambios cerebrales que preceden a la demencia, según Mosconi. “Algunas de las regiones cerebrales afectadas por la menopausia coinciden con algunas de las afectadas por la enfermedad de Alzhéimer”, afirmó, pero todavía no entendemos del todo la relación entre ambas.
Apoorva Mandavilli para The New York Times:
Las temperaturas altas están estrechamente relacionadas con un aumento de los suicidios, según los hallazgos de los investigadores. El calor se ha asociado con un aumento de los delitos violentos y las agresiones, las visitas al área de emergencias y hospitalizaciones por trastornos mentales, así como las muertes, en especial entre personas con esquizofrenia, demencia, psicosis y consumo de drogas.
Por cada 1 grado Celsius que aumenta la temperatura, los científicos han calculado que el riesgo de muerte entre los pacientes con psicosis, demencia o consumo de sustancias aumenta casi un 5 por ciento.
¿Por qué?
Los científicos han propuesto varias explicaciones biológicas para la relación entre el aumento de las temperaturas y los trastornos mentales. Al menos algunas de estas enfermedades tienen un origen sencillo: la interrupción del sueño.
La temperatura ambiente debe descender por debajo de los 20 grados Celsius para un descanso cómodo. En las noches más cálidas, la gente se duerme más tarde, se despierta antes y la calidad de su sueño empeora.
Pasar días o semanas durmiendo en habitaciones demasiado calientes no solo agrava enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiopatías, sino que también influye de manera negativa en los trastornos psiquiátricos, el riesgo de suicidio, la memoria, el estado de ánimo y la función cognitiva.
Jessica Mouzo para El País:
El poso que deja la covid en el organismo sigue latente muchos meses después. Como un lastre que acompaña a las personas que han pasado la enfermedad, el riesgo de desarrollar algunas dolencias psiquiátricas y neurológicas, como los brotes psicóticos, la demencia, la niebla mental o la epilepsia, sigue al alza hasta dos años después del diagnóstico, según un estudio publicado en la revista The Lancet Psychiatry. No todas las enfermedades asociadas, eso sí, tienen la sombra tan alargada. El riesgo de padecer ansiedad y trastornos del ánimo no es mayor que el que tienen las personas que sufren de base otra infección respiratoria, concluyen los investigadores.
Pero no nos vayamos al extremo:
Paul Harrison, profesor de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio, ha matizado, en un encuentro con los medios, que esos riesgos no son dramáticos y difieren sustancialmente según los grupos de edad. No se trata de un riesgo 10 o 100 veces superior, ha dicho. “Creo que la peor relación de probabilidades es de dos o tres: algunas cosas van a ser dos o tres veces más comunes después de hacer frente a la covid que a otras infecciones . Pero aquellas cosas que son relativamente más comunes también tienden a ser cosas raras”, ha apuntado.
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