Trastorno esquizoafectivo / Shutterstock

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su quinta edición (2013), ubica al Trastorno esquizoafectivo dentro del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Brevemente, este trastorno se caracteriza por “un período ininterrumpido de enfermedad durante el cual existe un episodio mayor del estado de ánimo (maníaco o depresivo mayor) concurrente con el Criterio A de esquizofrenia” (APA, 2013). Dicho criterio A de la esquizofrenia se refiere a la presencia de dos o más de los siguientes síntomas durante la mayor parte de un período de un mes: Delirios, alucinaciones, discurso desorganizado, comportamiento muy desorganizado o catatónico y síntomas negativos.

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A su vez, este desorden puede ser de tipo bipolar o depresivo y su incidencia es mayor en mujeres (especialmente la de tipo depresivo).

A continuación se nombran algunos de los tratamientos disponibles para el trastorno esquizoafectivo:

Psicoterapia individual

El tratamiento de primera línea es la psicoterapia, el tipo utilizado para este desorden es de apoyo, centrado en el cliente y no directivo. Esto se debe a que los individuos con un trastorno esquizoafectivo necesitan un ambiente cálido, positivo y orientado al cambio para explorar su ambiente y sentir estabilidad y seguridad. También se pueden enseñar técnicas de resolución de problemas y ayudar a desarrollar habilidades de afrontamiento. Esto permitirá que el paciente sea más funcional en la vida diaria y adquiera más habilidades sociales. Adicionalmente pueden desarrollarse habilidades de relaciones interpersonales, que suele ser una de las preocupaciones de la familia.

Psicoterapia orientada a la familia

Además de la terapia individual, también se puede implementar una modalidad que sea orientada a toda la familia. Dicha modalidad consiste en sesiones de psicoeducación para el grupo familiar.

Terapia de grupo

La terapia grupal también puede ser de gran beneficio en el plan de tratamiento de estas personas. Esta modalidad consiste en el trabajo de cuestiones generales de relaciones interpersonales, problemas cotidianos, cuestiones concernientes al trabajo o los estudios y otros asuntos específicos.

ACT

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) basada en mindfulness ha sido aplicada a varias condiciones incluidas la depresión y la psicosis. Su objetivo principal no es reducir los síntomas psicóticos, sino disminuir el sufrimiento del paciente al fortalecer sus habilidades para tolerar dichos síntomas. A grandes rasgos, esto se logra al incrementar la consciencia y aceptación de la presencia de estos síntomas (puedes leer más sobre ACT aquí). Luego se reduce la concentración del paciente en los síntomas (quitándole poder al impacto de los mismos) para dirigirla a los valores que son importantes para el paciente. Fabián Maero (2015) lo explica así: “En concreto, ACT utiliza intervenciones que promueven la defusión (disminuir el impacto del lenguaje), la aceptación, la toma flexible de perspectiva, el contacto con el momento presente, la clarificación de valores y la acción comprometida con esos valores”.

Debido a que los problemas en el área social y laboral son comunes en este trastorno, el paciente muchas veces suele depender de la ayuda de su familia o personas cercanas para recibir tratamiento. Es importante que los familiares provean una red de apoyo y puedan participar de las terapias orientadas a la familia para conocer más sobre el trastorno y cómo ayudar a mejorar la calidad de vida de la persona afectada.

Fuentes: Psycentral
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC.

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