Psyciencia
  • Investigaciones
  • Clínica
  • Biografías
  • NORMAS APA
  • Recursos
  • Boletín
  • Hazte Pro
Presentado por A Abordaje conductual de la depresión 10% dto. Ver oferta →
Psyciencia
  • Investigaciones
  • Clínica
  • Biografías
  • NORMAS APA
  • Recursos
  • Boletín
  • Hazte Pro
  • Ciencia

Tu habitación no es lo suficientemente oscura

  • 16/12/2025
  • David Aparicio

  • Únete al canal de Psyciencia en WhatsApp y entérate al instante de cada publicación →
  • Únete al boletín semanal y recibe lo mejor de la semana directo en tu correo →

El cuerpo humano usa la luz para organizar casi todo: el sueño, el metabolismo, la presión arterial y el funcionamiento del sistema cardiovascular. Cada mañana, la luz sincroniza relojes internos que indican cuándo activarse y cuándo descansar. El problema es que ese sistema no fue diseñado para la vida moderna.

En los últimos años, varios estudios han encontrado una relación entre la exposición a luz durante la noche y peor salud. Obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedad cardiovascular aparecen con más frecuencia en personas que duermen con algún nivel de iluminación, incluso tenue.

Un estudio reciente con casi 90 mil personas del UK Biobank analizó datos de sensores de luz durante la noche. Quienes estuvieron expuestos a más luz entre la medianoche y las seis de la mañana —niveles similares a un pasillo débilmente iluminado— tuvieron entre un 30% y un 60% más riesgo de infartos, arritmias y accidentes cerebrovasculares en la década siguiente. El efecto se mantuvo incluso controlando el número de horas de sueño.

Dormir con luz no solo afecta el descanso. Estudios de laboratorio muestran que mantiene al cuerpo en un estado de activación: la frecuencia cardíaca baja menos durante la noche y el metabolismo trabaja más de lo necesario al día siguiente. Es como dormir sin apagar del todo el sistema de alerta.

Desde una perspectiva evolutiva, el contraste es claro: pasamos el día con poca luz natural y la noche rodeados de pantallas y focos. Los datos sugieren que días luminosos y noches oscuras protegen mejor la salud.

No se trata de fuerza de voluntad, sino de entorno. Apagar pantallas antes de dormir, oscurecer la habitación, usar cortinas blackout o una máscara para los ojos son ajustes simples que ayudan al cuerpo a hacer lo que ya sabe hacer.

Dormir no es solo cerrar los ojos. Es permitir que el cuerpo entre en reposo real. Y para eso, la oscuridad sigue siendo una condición básica.

Fuente: Time

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
  • Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X

Relacionado

Suscríbete

En Psyciencia acercamos la investigación en psicología a la práctica clínica y a la vida cotidiana, sin ruido ni humo. Si este artículo te sirvió, hacete miembro para acceder a todo o recibí lo mejor de la semana en tu correo.

Quiero la Membresía Recibir el newsletter
David Aparicio

Editor general y cofundador de Psyciencia.com. Me especializo en la atención clínica de adultos con problemas de depresión, ansiedad y desregulación emocional.

Temas relacionados
  • cerebro
  • Depresión
  • Sueño
Psyciencia
  • Contáctanos
  • Publicidad
  • Nosotros
  • Publica
Orgullosamente desarrollado por psicólogos

Ingresa las palabras de la búsqueda y presiona Enter.